Laura, la magia de viajar

Autobús Bangkok – Siracha 10h sábado 25 de agosto 2012

Los medios de transporte son un buen lugar para estar contigo mismo y reencontrarte, me dijo una vez Laura. Y aquí estoy, en uno de ellos, escribiendo sobre ti.

Laura se volvió ayer a casa, pero antes le esperaba una parada técnica en Hong Kong con 2 noches para poder saborear esta ciudad china.

Para mí esta es la magia de viajar, encontrarme con una sudafricana blanca, de 36 años, rubia, con unos ojos azules y una sonrisa enorme, con la que compartir un trocito de vida. En ciertas cosas me recordaba a ti Magali, como ya te dije. Era como estar entre amigas.

Hemos pasado juntas desde el 10 de agosto hasta el 24. Primero durmiendo separadas citándonos a lo largo del día, luego durmiendo juntas y después, estando juntas a pesar de compartir habitación con cuatro personas más. Como tu dirías Bea, una breve historia de amor.

Laura es una backpacker empedernida a pesar de su alergia al sol. Tiene que protegerse usando prendas largas, llevando gorro y untarse de protector cada dos por tres. Pero eso no le ha impedido hacer viajes increíbles por todo el mundo. Conoce 57 países, viajó 6 meses por Sudamérica, 3 más por Asia, conoce África, Europa y el medio oriente. Viaja sola o acompañada.

Trabajaba para una ONG pequeña antes de dejarlo. Mientras lo ejercía, se desplazó por todo Sudáfrica durante 4 años. Se fue porque simplemente estaba demasiado cansada. Forma parte del 5% de población blanca adinerada de su país, nieta e hija de universitarias, se licenció en economía. Tiene amigos ricos pero a pesar de todo esto, viaja y gasta como una mochilera. Interesada en política, historia y feliz por vivir pequeñas cosas como comer fruta del dragón o mangostán. Su plato favorito es el green curry tailandés. Tiene 2 hermanas más, una más mayor, otra más pequeña y desde muy chica, viajan con sus padres. De aquí a final de año no parará de hacerlo y en septiembre-octubre, vendrá a visitar a una amiga en Barcelona.

Tal vez el año que viene decida escribir un curioso libro con las anécdotas de todas las veces, que en viajes, le han tocado las tetas o como ella las llama, boobs. Montse, doesn’t matter the country, it happens everywhere. Me contó varias y seré su seguidora número uno si se decide a escribirlo.

Hemos compartido muchos momentos, risas, comidas, confidencias, sentimientos e incertidumbre sobre el futuro que nos espera. Nos hemos dejado impresionar e ilusionar por la vida simple de la Camboya rural. Me ha enseñado a negociar, a planificar dentro de esta forma de viajar en la que casi todo se improvisa, a sacar información útil de las guías, a que es normal que robe papel higiénico como hacen otros viajeros, me ha dado consejos de países a visitar, me ha vuelto una yonkie del mangostán y ha tenido infinita paciencia con mi nefasto nivel de inglés.

No lloré al despedirme, no me dio pena. Como hace poco le dije a una viajera, no es lo que me falta, sino lo que tengo. El infinito placer de haber encontrado una pepita de oro en un río turbio de infinitas piedras comunes.

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