Tailandia: Bangkok, la galère

Bangkok desde martes 22 de agosto al sábado 25 de agosto de 2012

El martes 22 de agosto, pasamos la frontera por vía terrestre. Cogimos un autobús desde Siem Reap a Bangkok a las 8. Leímos en los foros que todas las compañías que daban ese servicio son un timo (scam), que es peligroso viajar en autobús y que la carretera no era buena. Laura se estresó y me hizo ir a 3 compañías distintas. Siempre las mismas preguntas,  coste, tiempo para llegar a la frontera a Tailandia, tiempo para llegar después a Bangkok, que pasaba en la frontera, si teníamos que cambiar de bus, si teníamos que cargar nosotras con las mochilas….En fin, la respuesta que nos daban a todas las preguntas era muy similar en las distintas agencias. Al final le dije, “look, es lo que hay. Son las compañías que usan los camboyanos. La única cosa que me ha quedado clara, es que no merece la pena pagar por un servicio VIP, que luego no es tal. No demos más vueltas, pleasssse, estoy agotada después de recorrer 20km en bici y visitar templos a 35ºC”.

Laura reaccionó, compramos los tickets y al día siguiente recorrimos las 2h que nos separaban de Poipet sin problemas. Allí nos bajamos del autobús. Todavía estábamos en Camboya. En la cola le decía a Laura, “como no me dejen entrar a Tailandia, I kill you”. Quise llamar a la embajada en Madrid para cerciorarme que podía volver a entrar al país porque ya había estado allí hacía 15 días. Laura no paraba de decirme, no te preocupes, es una de las fronteras más fáciles, te dejaran pasar sin problemas. Tras entregar mi pasaporte y poner todas mis huellas dactilares en el aparato, tal y como hice al entrar al país, me dejan pasar. Me vuelvo con una sonrisa radiante a Laura, “I’m in”. “Sorry honey”, me responde, solo has salido de Camboya, ahora estás en tierra de nadie. Me río al pensar que me puedo quedar en ese trecho de calle, lleno de gente y vehículos sino consigo volver a Tailandia. Volvemos a hacer cola. Estoy nerviosa y agitada a la vez. Quiero hacer una foto del lugar pero justo a tiempo, veo un cartel con la prohibición de tal idea, que seguro se nos ocurre, sólo a los turistas. Estamos rodeadas de vascos, todos con la misma duda sobre volver a entrar a Tailandia, esta vez por tierra. Rellenamos un papel. El mío se queda a medio y Laura me advierte que no está totalmente cumplimentado. Eva, que se conecten otras partes del cerebro está agravando mi despiste. “Pasa” me dice Laura, “así pensaran que sois un grupo de españoles”. En menos de un minuto el trámite está hecho. Ya relajadas, nos sentamos en el suelo con nuestras mochilas para esperar el bus que nos llevará a destino. Apuramos nuestros últimos restos de provisiones, fruta, galletas de cacahuete y barritas de frutos secos. A las 12, estábamos montadas en una van camino de Bangkok. Hasta ahora, todo se cumplía tal cual nos aseguraron en la agencia. En el proceso, me fijo en una chica vasca. Me pone enferma quejándose por todo y hablando en voz alta para que el implicado se de por aludido. Mierda, se me coloca detrás en la van con cara de perro. Tras 3 horas a toda velocidad, llegamos a Kao Shan, encontramos sin problemas nuestro alojamiento, feel at home. Una simple habitación con 6 camas. Agradecemos llegar.

Descansamos un rato, reservo mis vuelos a Myanmar y la primera noche en Yangón y salimos a cenar. Elegimos un sitio local repleto de gente sentados en unas mesas cutres bajitas con taburetes de plástico. Comparado con Camboya, en Bangkok hace menos calor y me decido por una sopa de nuddles. Está rica y da variedad a los populares paid thai que tomó Laura. Después de tanto tiempo queriendo volver a comerlos, se queda bastante disgustada, ¿no llevaban cacahuetes? Me pregunta.

Es viernes pero me levanto muy temprano, a las 7,  para tramitar mi visa para Myanmar. Había leído en los foros avisos de colas por la mañana en la embajada. Intenté conseguir un mapa de la ciudad para moverme más fácilmente, pero era imposible. Al final se lo compré al del tuck-tuck por 10bahts. Empiezo a darme cuenta de que el ingenio es una herramienta potente cuando viajas! A las 9 de la mañana, justo a la hora de apertura, entro por la puerta con toda la documentación. Una hora más tarde y con 35€ menos, salgo teniendo que volver ese mismo día a las 15:30 para recoger mi pasaporte con la visa ya preparada.

Tip nº30: Visa Myanmar: tráete fotos y hojas libres suficientes en el pasaporte

Inicialmente cuando estábamos planeando nuestro viaje a Tailandia, pensábamos ir a Myanmar. Desistimos porque nos parecía complicado el tema de la visa. Os aseguro que es muy fácil tramitarla en Bangkok. La puedes tener en el mismo día, en uno o dos días laborables. Evidentemente, el precio cambia. Tenerla en el mismo día cuesta 1.260 bahts (35€), en uno 1.035 y en 2 días, 810. Cuando la solicitas en el día, te piden tu vuelo y normalmente tiene que ser al día siguiente. Por ese motivo necesitas la visa en un día. Yo tenía mi vuelo porque pensaba que me pedirían la ida, la vuelta y la reserva de hotel. No hace falta nada de eso si tramitas la visa en el tiempo normal. Aún así, no me pusieron problemas porque les expliqué que al día siguiente me iba de Bangkok y ese era el motivo por el que quería mi visa el mismo día. Para los que no lo sepan, como fue mi caso al tramitar la de India, la visa es una especie de ficha que pegan en tu pasaporte con tu foto. En todos los sitios te avisan de que tu pasaporte tiene que tener una validez de 6 meses, pero es importante que viajéis con hojas suficientes para las visas y los sellos. Una chica estaba teniendo problemas por este motivo. También un hombre llevó fotos recortadas que obviamente, no le valieron. Así que tampoco está de más, que salgáis desde España con unas cuantas fotos carnet para este tipo de trámites. En el caso de la visa de Myanmar, cerca de la embajada hay un chiringuito donde te hacen fotocopias y te venden el formulario para rellenar por 10 bahts. De esa manera, puedes tener todo preparado cuando llegas.

Ahora bien, conseguir dólares en Bangkok está siendo misión imposible. Tenía que haberlos sacados en Siem Reap porque los dólares forman parte de la economía camboyana. Pero no lo hice y de nada me sirve lamentarme. Aunque para ser franca, por un momento mi cabeza montó la historieta de que iba a tener que volver a Camboya con lo que todo eso implicaba, perdida de tiempo, volver a pagar la visa, coste y tiempo de viaje, bla,bla,bla. Me pasé 4 horas pateándome la ciudad de banco en banco, yendo y viniendo en tren. El problema no era tener dólares en el día sino que la mayoría de los bancos, no hacían cambio de moneda. Lo único bueno de tanto ires y venires, fue encontrar una camiseta de cuadros que me encanta! A las 13h todavía seguía sin ellos. El último sitio al que llegué, super rich, por indicación de una amable señorita de otro banco, no tenían en ese momento pero me enviaron a otro establecimiento de la cadena a 30 minutos de allí en transporte público. Cuando llegué me alegré al estar tan cerca de conseguirlos pero me duro poco el caramelo, no me los quisieron dar por no llevar el pasaporte conmigo. Éste se había quedado en la embajada de Myanmar.

Eran las 2 estaba agotada y todavía no me había acercado a la agencia de viajes, junto a la estación, para ver donde pasar mis próximos días. Por un momento se me pasó por la cabeza ir andando hasta la estación, coger la información y volver a tiempo para recoger mi visa. No se qué me hizo reaccionar.  Me metí en un centro comercial, de los miles que hay por la zona de Siam. Fui al baño, comí algo y después me conecté a internet para verificar el tiempo en Koh Samet. Iba a ser horrible así que lo descarté. Como también descarté Koh Chang, no quería repetir experiencia con el monzón. Tenía otros dos destinos posibles, un parque natural, en el que supongo que no descansaría mucho y una isla pequeña a 3h de Koh Sichang. Las opiniones en los foros sobre ésta no eran alentadoras.

A esas alturas dejé de luchar porque estaba claro que Bangkok me secuestraba un día más muy a mi pesar. Todo esto me sirvió para recordar algo. Sentía presión al tener que hacer todo en un día, la visa, los dólares y mi billete de salida de Bangkok. Y no se por qué carajo, lo quería hacer todo andando y en un día cuando viajo sin límite de tiempo, era absurdo. Cuanto más me empeñaba en conseguirlo, más se torcían las cosas. Todo porque no quería quedarme en Bangkok. En cuanto decidí quedarme un día más en la gran ciudad, el estrés desapareció a pesar de que las cosas, siguieron sin salir bien.  Como la vida misma. A veces nos empeñamos en ir en una dirección cuando sencillamente resulta más fácil y fluido, cambiar el rumbo.

A las 17h, tenía mi visa, los dólares y paseaba por los mercados callejeros. Me regalé otra camiseta más adecuada para Myanmar. Entonces me di cuenta que podía ir a la estación de tren en metro, respiré aliviada. Al llegar me informaron que no operaban ninguno de los destinos que había elegido. Tenía que ir a la estación este de autobuses o a la de tren. Me pasé por esta última a coger todas las notas informativas de horarios y por no gastar otros 150bahts para volver al hotel, cogí el autobús 53. Por tan sólo 7bahts, una hora más tarde estaba en casa. Llegué a las 8 de la noche.

En 14 horas he visto una Bangkok completamente diferente de mis otras visitas. Edificios altos, anuncios multicolores en pantallas gigantes, centros comerciales y tiendas caras. Cogí todos los medios de transporte posibles y extenuada, esperaba encontrarme con Laura para charlar un rato, cenar y por fin, descansar en nuestro dorm de 6 camas. Lo bueno de ese día, fueron las compras y la comida callejera, entre ella, un dulce de banana y coco frito que quitaba el hipo!

Tip nº31: Dinero para Myanmar, dólares no gracias, trae € que también sirven

En Myanmar las tarjetas de crédito y los móviles de extranjeros, no funcionan. Eso quiere decir que te tienes que traer el dinero en metálico que piensas que vas a gastar, más algo más por si acaso. Los hoteles y ciertas tasas del gobierno, se suelen pagar en dólares. El resto va en moneda local, los Kyats. Si vienes con dólares tienen que estar en perfecto estado, es decir, sin ningún deterioro ni arruga. Tienen que ser remesas mayores o igual que el 2006 (viene impreso en el billete). Sino es así, no te los cogerán para cambiarlos. Sin embargo, con los euros no hay problemas y te evitas pagar comisiones por un doble cambio, de euros a dólares y de dólares a kyats. Si vas a venir a Myanmar, con dólares y/o euros, pídele a tu banco que te los de en perfecto estado para evitar problemas.

A pesar del cansancio, me desperté temprano. Mis compañeras hacían mucho ruido. Lo bueno es que conseguí ver a Laura antes de que se fuera. Regresaba de sus últimas compras en Kao Shan. Anoche cenamos en un sitio muy chulo. Era su despedida y disfrutamos de nuestros últimos momentos juntas.

La mañana la pasé tranquilamente en la habitación mirando cosas en internet y hablando con mi madre. A las 15h decidí mover mi culo e ir a la estación de autobuses. Cogí el barco hasta el pear central. Me costó una barbaridad encontrar donde cogerlo, me perdí, pero el paseo bien mereció la pena encontrando barrios muy diferentes a la comercial Kao Shan. El barco era una locura. Estaba lleno hasta los topes y todo el mundo desde los embarcaderos nos miraba, parecía que nos íbamos a pique. De lejos oí a unos españoles decir algo sobre la línea de flotación. Sana y salva llegué para coger de nuevo el sky train que me llevaría a Ekkamai, donde estaba la estación de autobuses este. Llegué, pregunté los horarios para Koh Sichang y en 10 minutos había acabado. Tenía que volver al día siguiente para comprar el ticket. Eran las 19h. En menos de 14 horas, tendría que hacer el mismo recorrido con la mochila a cuestas. Volví en tren a la parada de Siam. Recordaba que el día anterior alguien me dijo que el autobús nº15 me llevaba a Kao Shan. Pregunté 3 ó 4 veces, esperé más de media hora y por fin apareció el maldito autobús. Cuánto echo de menos a mis mochileros Eva, María y Joan. Estando los 4 era mucho más barato permitirse el lujo de un taxi, pero estando yo sola, me toca pelear. De nuevo, una hora de trayecto.

Al llegar, tenía todavía que comprarme la guía de Myanmar. En un país casi sin internet, tenía que llevar la guía en papel. Además no tenía ni idea de donde ir estando allí. Necesitaba mi estancia en Koh Sichang para leerla con calma. El día anterior había localizado un puesto donde la tenían de segunda mano por 350bahts, 10 €. Laura me dijo que la podría conseguir por 3$ pero no lo encontré en ningún sitio más. El chico había vendido la guía y me ofrecía una nueva por 550bahts, casi el mismo precio que en europa! Me dijo que era normal porque la tenían que traer desde allí. Como intuía que en la isla no podría encontrarla, al ser de turismo local, la compré. Camino al hostel, la abrí con la emoción de empezar una nueva etapa. Bastard! Eran fotocopias! Volví enfadada y le dije que los mapas, ni siquiera se veían. Me devolvió el dinero sin problemas. Hice mi último intento en una librería que ya había chequeado y que no la tenían. Y allí viejita me estaba esperando. Una edición del 2009 por 110bahts (3€). La suerte me volvía a sonreír y completamente feliz, descansé como un angelito.

Tip nº32: Alojamiento en Bangkok

Mucha gente te recomienda que te quedes por la zona de Kao Shan. Si lo vais a hacer, por favor evitad esa calle. Hay otras alrededor más tranquilas para poder descansar. Mi consejo es que busquéis un alojamiento cerca del sky train. Los desplazamientos en autobús son horribles. Podéis ir un día entero a Kao Shan, os sobra tiempo para comprar y cenar allí. En este caso, daros el lujo de coger un taxi o un tuck-tuck.

Para ir a Koh Sichang, hoy sábado 25 de agosto, me he levantado a las 7 de la mañana. Cada 40 minutos sale un autobús a Siracha que tarda 2h. Desde allí tengo que coger un bote que en 45 minutos, me dejará en destino. Me levanté pronto calculando estar a medio día en la isla para buscar alojamiento. Llegar a la estación este de autobuses, Ekkmai, donde estuve ayer para pedir información,  ha sido una odisea.

Para ir a Koh Sichang, hoy sábado 25 de agosto, me he levantado a las 7 de la mañana. Cada 40 minutos sale un autobús a Siracha que tarda 2h. Desde allí tengo que coger un bote que en 45 minutos, me dejará en destino. Me levanté pronto calculando estar a medio día en la isla para buscar alojamiento. Llegar a la estación este de autobuses, Ekkmai, donde estuve ayer para pedir información,  ha sido una odisea.

En tan sólo 2 días he probado todos los medios de transporte de esta gigantesca ciudad, barco, bus urbano, metro, tuck-tuck y tren aéreo. También he desgastado sus calles con mis doloridos pies. He tenido mucho tiempo para observar. En el metro y en el Sky tren, desaparecen las chanclas. Las tailandesas no se depilan las piernas. Aunque vayan con un vestido ceñido y maquilladas, ahí están los pelos. Para mí, lo peor del transporte, no es ir apretujado como una sardina en lata o tardar la vida en el bus para atravesar esta ciudad llena de coches y motos, sino las personas que cobran el billete. Llevan una caja cilíndrica metálica con todas las monedas (el billete puede costar entre 7 bahts y 30, según trayecto) que agitan todo el tiempo para avisar del cobro. Acompañan el estruendo de la maraca dando voces con muy mala leche.

En las calles, no están señalizadas las paradas y por supuesto, tienes que parar al autobús si no quieres que pase de largo. Ayer me explicaron que tenía que coger el bus 511,2. Ya pintaba fea la cosa. He estado sentada en el macetero de un árbol con la mochila a cuestas, por si tenía que salir corriendo, más de 30 minutos. He parado a dos buses 511, apuntando con el dedo la estación en el mapa. No, no, me decía el conductor o la cobradora, y sin más cerraban la puerta. Bueno, siempre puedo coger el nº15 como ayer hasta Siam y desde allí, el sky train. Pero allí no dejaban de pasar numerosas líneas. El nº2 pasó unas 10 veces, me pregunto donde irá. El nº15, no asomaba el morro. Me cercioro preguntando a unas adolescentes con uniforme si para allí. Si, si, me dicen con sonrisas. 15 minutos más tarde, sigo en el mismo sitio y la espalda me empieza a doler por 3 sitios diferentes. Se vuelven a acercar las chicas para preguntarme donde quiero ir. Les señalo el sitio en el mapa. Ohhh, ohhh, ekkamai, coge el 511. ¿Seguro? Digo. En seguida aparece uno, las miro y me animan a subir. Ya dentro digo ekkamai con todo el acento tailandés que soy capaz de poner y esta vez, me dan un si por respuesta. Ahora entiendo que cuando preguntas y no saben contestarte o no te entienden te dicen, no,no. Viene la cobradora agitando el cacharro. El autobús está a reventar. Me quedo de pie al lado del conductor con la mochila puesta, la otra mochila en la mano y la bolsa con 1kg de mangostán para desayunar. No me dejaron comprar menos. Una filipina de 62 años a punto de retirarse vela por mí. Aterrada vuelve la cobradora con su soniquete. Con una sonrisa apenas dibujada en su cara, me ofrece un asiento libre. Me avisa de mi parada y por fin a las 9:20 llego a la estación.

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