Myanmar: Recibimiento hostil

Autobús Yangón – Mandalay 19:30 sábado 1 de septiembre 2012

Estoy en el autobús nocturno que me llevará a mi próxima parada, Mandalay. El trayecto lo cubre un autobús con el aire acondicionado a tope y tan sólo tarda 12 horas. Comparto habitáculo con unas diez personas más, todos birmanos.

La luna llena me abrió las puertas de Yangón y la lluvia, me sacó a patadas. Llevo apenas 3 días en Myanmar y prácticamente 2 de ellos, lloviendo.

Tal vez las expectativas eran muy altas después de las muchas recomendaciones de venir a este país. En mis primeras horas aquí, he podido sentir cosas muy diferentes respecto a su gente. Para la gran mayoría, soy invisible. Pasan a tu lado y no te ven, o no quieren hacerlo. Para otros, un gesto serio y una mirada hostil. La atención recibida por unos pocos, compensa con creces el ambiente con el que me he encontrado al venir a Myanmar.

Cuando llegué al aeropuerto el jueves 30 de agosto a las 18:00, comenzó otra vez el lío. Para empezar, era media hora antes que en Tailandia. Ahora me separan tan solo cuatro horas y media de mi querida España. Un día, hablando con mi madre por skype me dijo, “Montse tu tío me ha dicho que tengas cuidado cuando cambies de país porque te pueden meter droga en la maleta y tener problemas graves”. Así que en parte por mi madre, y para seos francos, en parte por mí, empapelé con celofán mi mochila en Bangkok. El problema es como narices quitarle el plástico que le ponen cuando la recuperas. En el equipaje de mano, nada de tijeras ni navajas. Así que me dejé los dedos y las uñas para poder liberar a la mochila de la presión plástica mientras todo el mundo me miraba. Cambié 100 dólares de los billetes perfectos que tenía, a moneda local. Un dólar son 865 kyats. En la mayoría de los hoteles y las tasas turísticas del gobierno en los monumentos, puedes pagarlas con dólares pero el resto de cosas, no. Con tanto cambio de moneda, empiezo a tener serios problemas para darme cuenta del valor de las cosas.

Camino al hotel, conocí a Juan, un español que ha trabajado durante 8 meses en Malasia y lleva 4 meses viajando por Asia. Ha visitado casi todos los países de este vasto continente, qué barbaridad. Me contó sus desaventuras y las ganas que tenía de volver a Europa. Sus ojos no reflejaban mucha felicidad y no entendía porque no había vuelto ya. Al llegar al hostel que me recomendó Laura en Yangón, el Mother Land Inn 2, me duche decidida a dar un paseo por los alrededores. No pasé de la terraza del hostel, donde me encontré con una pareja formada por un asturiano, Quique y una catalana, Nuria. El trío lo completaba un francés graciosísimo, Olivier. Nuria estaba tremendamente constipada y apenas podía hablar sin llorar. Allí me quedé durante horas, tantas, que la cocina había cerrado cuando me decidí a cenar algo. Me dieron muy buenas recomendaciones de Myanmar, lugares, sitios donde dormir, coste, trucos, como tienes que levantar el dedo meñique si quieres que el autobús pare para que hagas pis….A cambio, el francés practicó español y a la pareja afincada en Barcelona, les conté cosas de Camboya. En un par de días, estarían allí. Como no, intercambiamos cosas sobre nuestros respectivos viajes y experiencias. Me fui a la cama muy contenta y según mis nuevos amigos, desprendiendo mucha energía. No paré de hablar. Lo hacía de manera atropellada. Los que me conocéis sabéis que hablo muy rápido, pues todavía lo hacía más. Creo que después de haber pasado 3 semanas intentándome expresar en inglés, tenía necesidad de poder hacerlo en condiciones!

Por la mañana desayuné con Nuria y Quique. Me preguntaron “¿te gustan los huevos?, espero que sí porque te vas a hartar de comerlos, 2 en cada desayuno, fritos, revueltos o en tortilla, tu eliges”. Entre risas, mostraron mucho interés en mi viaje y en cómo lo estaba planteando. Escucharon con atención los consejos que me había dado la gente, las experiencias con couchsurfing que he tenido y mi filosofía al viajar. Les contaba que para mi, era más importante la gente con la que me voy encontrando que las cosas que veo en los distintos países, que improviso planes y destinos, que mi viaje es un viaje interior y que no tengo expectativas porque así, cualquier cosa que me pase lo disfrutaría sin sentir frustración. Los dos me decían que les gustaba mucho mi forma de hacerlo y que querían seguir mis aventuras a través del blog.

Más tarde se unió Juan y los cuatro recorrimos parte de la ciudad. Algo que sorprende de Yangón después de haber visitado Tailandia y Camboya, es que no hay motos. Según me contaron alguien importante tuvo un accidente donde había implicada una. Desde entonces en Yangón está prohibido usar moto, salvo paradójicamente, los altos cargos. También me llamó la atención, que sobre todos los hombres, se pasan el día masticando un preparado con tabaco en una hoja, que les deja los dientes negros y la boca tintada de rojo. Para colmo, se pasan escupiendo la gacha todo el tiempo en la calle acompañándola de un sonido muy desagradable de arranque. Las ceras y las calles están manchadas de rojo, es tan impresionante verlo, que en la guía avisan de que no se trata de sangre!

Todas la mujeres y algún que otro chaval, llevan la cara tintada de una especie de maquillaje, llamado tanaka, que les protege del sol y les hidrata. En las islas en Tailandia, vi algunas personas que lo usaban pero aquí, su uso está igualmente extendido que masticar la hoja tabaco. En las ventanas y balcones de las casas, hay cordones colgados que llegan casi al suelo. En el extremo, una pinza o una cesta que sirve para subir la compra, el periódico o cualquier objeto! Tampoco hay muchos coches. Tal vez es por el precio de la gasolina 3.850 kyats, casi cuatro dólares mientras que el salario mensual de esta gente puede ser unos cientos de dólares. Hay por tanto, muchos autobuses con gente a rebosar mientras alguien grita el destino cuando llega a una parada no señalizada.

La lluvia empezó a darnos el día. Entre chubasqueros y parones, hablé mucho con Nuria y con pocas palabras nos entendíamos. Ella y su chico me daban muy buenos consejos de países que ellos ya habían visitado. Quique y yo, comimos muy bien una sopa típica de aquí, Juan apenas probó el arroz que le pusieron y Nuria no se atrevió a comer nada. Tiene un estómago delicado, no tolera el picante y encima con la tos que tenía….Después de comer nos dirigimos a la estación de tren. Quería cubrir el trayecto Yangón – Mandalay en este medio, que es más lento, más caro y peor que el bus. Os preguntaréis, ¿por qué narices quería ir en tren? Eso mismo le dije yo a Olivier cuando me hizo la recomendación. Me contestó que es una experiencia y que los paisajes merecen la pena. Descarté la opción cuando pregunté los horarios, el que hacía el trayecto de día salía a las 5:30 de la mañana pero llegaba a las 21:30. Demasiado tarde para una viajera sola llegando a una ciudad desconocida y sin hotel. Cogimos un taxi para ver la impresionante Shwedagon Pagoda con la intención de disfrutar de la puesta de sol. Pero la lluvia no cesaba, Nuria cada vez se encontraba peor y decidimos volver al hostel, tan sólo eran las 16h de la tarde. Unos japoneses nos chorizaron el taxi y tuvimos que esperar 1h para coger otro.  Con la lluvia había un atasco enorme y el taxista no sabía donde estaba nuestro hotel. Llegamos a las 18h pero no nos faltó el buen humor. Sin nada que hacer nos quedamos en la terraza a conversar. Más tarde se unió al grupo Luigi y una chica italiana que Quique y Nuria habían conocido en un trekking. En tan poco tiempo, Quique y Nuria me resultaron muy entrañables y me hicieron muy fácil el inicio de una nueva etapa en este viaje. Fue una pena que al día siguiente nos separásemos no sin antes, compartir nuestros datos de contacto. Me dijeron algo que me llegó al corazón, Montse eres una máquina y estás más que preparada para este viaje, ja, ja, ja, si me hubiesen visto al principio hubiesen flipado! Luigi me habló y me recomendó ir a Mrauk-U, de donde él acababa de regresar. Ya le contaré por mail si pude disfrutar de ese paraje maravilloso que me describió, pero ahora, no es momento de tomar esa decisión.

Ya sola el sábado, desayuné al estilo birmano. Una sopa con coco que estaba deliciosa. Con cierta nostalgia porque había perdido mi abanico, me dirigí a la gran pagoda esperando que la lluvia me diera tregua para al menos, poder visitar esta joya de Yangón. Me fui andando. Siempre me gusta hacerlo así cuando llego a una ciudad. Me ayuda a situarme, a perderme por las calles y regalarme momentos cotidianos de vida. En un mercado que atravesé, compré una especie de pasteles que llamaron mi atención para comérmelos tranquilamente después.

Cuando llegué al ayuntamiento, me hice una foto de las que ya habéis visto, primer plano mío y monumento detrás, un clásico vamos. Un birmano se ofreció a hacerme una de cuerpo entero. Al mismo tiempo, otro birmano me pedía permiso para hacerme una foto a mí. Este último se llama Tun y tuvo la gentiliza y paciencia de acompañarme durante todo el día. Como él dice, hay que cuidar al turista.

Os puedo asegurar que hizo más que eso. Es birmano pero lleva 7 años viviendo y trabajando en Malasia. Era la primera vez que regresaba a su país en todo este tiempo. Pasaría una semana en Yangón y después se iría a ver a su familia a una ciudad situada a 4h de Bagán sin electricidad ni agua corriente. Empezamos a caminar y me decía, “¿seguro que quieres ir andando a la pagoda?, está lejos”. En el mapa, todo parece más cerca así que le dije que tal vez era mucho caminar. Cogimos el autobús que él bien conocía y me pagó el billete. Cuando llegamos a la pagoda, me contó cosas sobre el budismo, su familia, su país y su situación. Empezó a llover y nos cobijamos en un templo. Allí vi una niña preciosa, casi bebé con la raya del ojo pintada. La gente aquí es muy diferente entre sí. Hay una mezcla de indios, chinos y distintas etnias del país. Seguimos paseando y me resbalaba al ir con los pies descalzos, “be careful” no paraba de decirme Tun. Pero no sólo me avisaba sino que me tenía que agarrar de vez en cuando tras algún resbalón. Me enseñó como abrir los dedos de los pies para conseguir más agarre, pero aún así, no paraba de patinar. En la pagoda muchos budas tenías luces detrás, el plan casino o algo mucho peor. Le pregunté para qué servían. Me dio una explicación de la que no entendí ni papa. Al ver mi cara, me dijo, “¿ves ese árbol de ahí?”. Le dije sí. Y me preguntó, “¿a qué si pones luces detrás se ve más?”.

Saliendo de la pagoda, otra señora local me pidió si podía hacerme una foto y si podíamos ponernos juntas, para otra. Le correspondí capturándola también con mi cámara.

Tun me invitó a comer en un modesto local de un amigo suyo .Antes era repartidor de una especie de porras y conoce a mucha gente a la que le distribuía. Por la pinta de las cosas, era incapaz de decidir qué comer así que me encomendé una vez más a Tun para que eligiera. Comimos arroz blanco en el que poníamos una verdura picante, salchichas y una especie de panceta. En algo se parece la comida birmana y la española, la cantidad de aceite que usamos. El postre fue lo mejor, un dulce que parecía turrón, super azucarado pero que comparado con el resto, me supo a gloria. Volvimos a coger otro autobús que no paraba de zarandearnos, se moría de risa al verme agarrada. Esta vez, me dejó invitarle a mi. El trayecto hasta llegar a mi hostel, lo cubrimos andando y hablando más de 40 minutos.

A Tun le parecía que Myanmar había cambiado, ”¿en qué?”, le pregunté esperando recibir alguna contestación política. Fue muy gracioso porque me dijo, “ahora hay chicas que llevan minifalda!” No podía parar de reír. Muchos birmanos, tanto hombres como mujeres, utilizan una prenda que se llama longi y que es una especie de pareo que se colocan como falda. La forma de hacerlo, es diferente si eres un hombre o por el contrario, una mujer.

Al llegar al hotel, como mínimo tenía que invitarlo a beber algo y allí estuvimos los dos hasta que se despidió de mi con un apretón de manos y una sonrisa.

5 comentarios en “Myanmar: Recibimiento hostil

  1. No he terminado de leerlo, pero te dejo un par de consejos para que no se me olviden:
    1) Para no perderte con el cambio a mí me ha venido muy bien hacerme una tabla para pasar de moneda local a euros (o dolares):
    1$=865 kyats –> 100 kyats=0,1156$
    | 0 100k 200k 300k 400k …..
    ——–|———————————————————————————
    0 | 0 0,115$ 0,231$ 0,347$ 0,462$ ….
    1000k | 1,156$ 1,271$ 1,387$ 1,501$ 1,618$ ….
    2000k | 2,312$ 2,427$ 2,543$ 2,659$ 2,774$ …..
    ….. | ……

    Te lo haces antes de ir a destino y ese papel lo llevas siempre en el bolsillo. Cuando ves algo que vale 1200kyats sacas el papel y ves que equivale a 1,387$ (2000k equivalen a 2,312$, 2400k equivalen a 2,774$, etc.)

    2) Para desenvolver la mochila liada: si encuentras una llave (de las normales de una casa) echátela al bolsillo, con eso sí puedes viajar. Para desenvolverla, corta el primer trozo de celofan (al que le ponen la pegatina) y el resto lo desenvuelves, con mucha paciencia, dandole vueltas alrededor de la mochila, como si estuviera desliando un regalo que lo han envuelto varias veces.

  2. Lo siento, la tabla del primer consejo no ha salido como la escribí. A ver si sale mejor:
    1$=865 kyats –> 100 kyats=0,1156$
    …………| 0 100k 200k 300k 400k …..
    ———-|———————————————————————————
    0000k | 0 0,115$ 0,231$ 0,347$ 0,462$ ….
    1000k | 1,156$ 1,271$ 1,387$ 1,501$ 1,618$ ….
    2000k | 2,312$ 2,427$ 2,543$ 2,659$ 2,774$ …..
    ……….. | ……

  3. A mano no cuesta tanto. Mi último intento, y espero que se entienda:
    ………| 0 . . . . . . . 100k . . . . . . . 200k . . . . . 300k . . . . . . 400k …..
    ———|———————————————————————————
    . . . 0k | 0 . . . . . . . 0,115$ . . . . . 0,231$ . . . . 0,347$ . . . . . 0,462$ ….
    1000k | 1,156$ . . .1,271$ . . . . . 1,387$ . . . . 1,501$ . . . . . 1,618$ ….
    2000k | 2,312$ . . . 2,427$ . . . . . 2,543$ . . . . 2,659$ . . . . . 2,774$ …..
    ……… | ……

  4. Sigo maravillandome con la gente estupenda q te vas encontrando, me parece fantastico lo q hace el destino, la casualidad o como cada uno lo llame!!! Me parecia una suerte increible haberte conocido asi, pero veo q en ti es normal, jajajaja…. Yo tb pienso q eres una maquina!!!!!

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