Malasia: mezcla

Estación autobuses Pekeliling Kuala Lumpur 8:45 Martes 25 de septiembre 2012

Estoy sentada en un bordillo en frente del río y bajo la vía del tren monorraíl, junto a la parada Titiwangsa. Cada pocos minutos los patos se quejan y el tren pasa produciendo un imperceptible temblor y un gran impacto sonoro. A las 9:30 cojo mi bus destino Kuantan. El trayecto dura 4h y una vez allí, tengo que encontrar un bus local que me lleve a mi destino, el pueblo de Catering a orillas del mar,  en poco más de una hora.

Para que no me pasara lo mismo que la última vez que fui a la playa al lado de Bangkok, hice las comprobaciones oportunas en internet y leyendo la guía, he reservado 5 noches en un bungalow por 50 RM la noche, casi 14€. De nuevo, la mitad de mi presupuesto.

Y ya sabéis, cambio de país….cambio de idioma, hora, cultura, moneda, paisaje y sentido de la circulación. Llegué a Kuala Lumpur el sábado 22 de septiembre tras volar dos horas y media. En Myanmar la diferencia horaria con España era de cuatro horas y media aquí, son nada más y nada menos, que siete. Cuando facturé en Yangon con air malaysia me hicieron preguntas del tipo, ¿a qué vas a Malasia? ¿tienes billete de vuelta? ¿trabajas allí? ¿dónde te alojas? No tenía más que un billete de entrada. Iván, un amigo de un amigo, me dijo que Malasia era el país con menos problemas para entrar. No había reservado hotel y respondí sinceramente a las preguntas. La chica consultó con su compañera y con una sonrisa me indicó, gate 2 dándome mi tarjeta de embarque. Al llegar a destino, el control de pasaportes fue muy sencillo. No tuve que rellenar ningún formulario, ni pagar nada. Tan sólo, poner mis dos deditos índice en la máquina digital.

Como Malasia era un país de tránsito para llegar a India, no me compré ninguna guía en papel, me las apañé con la electrónica del sudeste asiático copiada en mi Kindle. De ahí saqué la información de cómo llegar al centro y el barrio donde dormir, Chinatown. Cambié 154$ (sobras de Myanmar) a la moneda local, no se ni como se llama. El cambio es 1$ a 3 RM, por lo que mi presupuesto ha pasado a 100RM diarios. Me dieron todo billetes de 50.

Tip nº46: control del presupuesto

Si tienes un presupuesto diario, una manera que te puede ayudar a controlarlo es ponerte en el monedero la cantidad diaria que tienes que gastar y tal vez, en un monedero secundario, la reserva para un par de días más. Estar todo el rato haciendo cambio de moneda es muy confuso. Yo lo hago la primera vez para calcular el presupuesto y organizarme. Mi presupuesto es de 30€ o 35$ y tengo que ajustarlo, según los precios del billete de avión. En Tailandia eran 1.000 bahts, 1 billete de mil para cada día. En camboya era sencillo, 35$ diarios y teniendo en cuenta que 1$=4.000 rieles. En Myanmar, 15.000 kyats para gastos diarios, 3 billetes de 5.000 en mi cartera principal. El hotel lo pagaba en $ con un presupuesto diario de 10$. En Malasia,  100 ringitt en 2 billetes de 50.

El siguiente paso era recuperar mi equipaje, encontrar la oficina de turismo para pedir un mapa en papel, consejo de alguna playa cercana tranquila y finalmente llegar a mi alojamiento. Eran las 17h y en poco más de dos horas se haría completamente de noche. El tren ligero para llegar a KL central station me costó 35RM, más de 10$. Empezaba a comprender que Malasia era mucho más caro que los otros países que había visitado. De ahí, en una parada más de metro llegué a Pasar Seni, al lado de chinatown. Caminé cinco minutos y localicé el sitio que había elegido para dormir, backpacker’s travellers inn. Por 12RM (4$) me daban una cama en un dormitorio compartido con otras 5 chicas. El sitio era cutre, hacia un calor insoportable y dos dormitorios compartidos más, estaban comunicados con el nuestro. Apenas había luz natural y mi cama estaba encajonada al fondo sin apenas espacio. El calor se convertía en polo norte cuando inexplicablemente por la noche encendían el aire acondicionado a toda pastilla. Tan alto estaba, que todas andábamos con el saco de dormir puesto. El primer día sin saberlo cerré la puerta para salir a ducharme. Cuando intenté entrar no se podía abrir. Joder, iba con la toalla puesta y tuve que bajar a la recepción para que intentaran abrir la puerta de mi dormitorio. Me dijeron que no tenía que cerrar, pero no entendía entonces porque me habían dado una llave con el número de mi cama si no servía para nada. Un chico chino me dio la solución adecuada. Saltar al balcón común desde la ventana de su habitación y entrar por la ventana de la mía, esperando que ésta estuviera abierta. Una maniobra ideal para ir en modelo toalla. Fue un momento embarazoso pero al menos, pude volver al maravilloso hogar. No había cajones ni compartimentos propios. No había cajas de seguridad disponibles y nos peleábamos por los tres únicos enchufes que había. El baño común no era mucho mejor, la cadena funcionaba mal, tener agua caliente era una lotería y estando allí, se rompió el cerrojo con lo que la intimidad estaba asegurada si eras capaz de sujetar la puerta con el culo mientras te duchabas. En fin, era para un par de noches, máximo tres, había conexión wifi y ya era demasiado tarde para buscar otro sitio.

Tip nº47: ojo con tener símbolos raros en las contraseñas y preguntas de seguridad

Los teclados del ordenador por paises cambian y se adaptan al idioma nacional. Cuando cambias de país e incluso de de región, páginas como facebook te piden que respondas a preguntas de seguridad para poder continuar usándolo. Es muy posible que utilicéis la ñ o la diéresis o cualquier otro símbolo que luego no podréis encontrar en los teclados de otros paises. Así que antes de salir, aseguraros que vuestras contraseñas y claves contienen símbolos normales.

Me instalé, me duché y bajé a cenar al restaurante de abajo con todas mis maravillosas valiosas pertenencias a cuestas. La carta confirmó mi impresión sobre el precio malayo, iba a tener que apretarme el cinturón sino quería salirme del presupuesto. Comí bien por 22 RM, quizás demasiado, pero necesitaba algo de variedad después de tres semanas en Myanmar. Los dos días siguientes los he dedicado a buscar alojamiento en Cherating, la forma de llegar allí, buscar la guía de India en papel, ir a correos, hacer alguna que otra visita turística y a deleitarme con la diversidad de sopas chinas que puedes encontrar en mi barrio.

Es increíble como dos paises separados por tan solo 2h de vuelo pueden ser tan diferentes. Kuala Lumpur (KL) es una ciudad plagada de rascacielos, medios de transporte modernos, cadenas de restaurantes y ropa y una mixicidad de gente por fuera y por dentro, realmente increíble.

Kate, mi couchsurfing de Phnom Penh ya me lo dijo y no le faltaba razón. Chinos, indios y musulmanes conviven por igual en esta ciudad. En ellos, lo ves por su físico. Pero ellas además, también lo marcan claramente con el vestuario. Las indias van con el traje típico adaptado, su círculo en la frente y adornos varios. Las musulmanas llevan la cabeza tapada por el velo. En algunas, su manera de vestir es muy tradicional pero en general, es moderna con cosas ceñidas, vaqueros e incluso escotes Diría que las chinas son las más convencionales y clásicas. En mi caso, todo el mundo da por sentado que soy francesa pero nunca me han confundido con italiana o portuguesa cuando también los españoles tenemos cierto parecido con ellos.  En fin, no creo que sea por mi estilismo mochilero…

La ciudad está plagada de mezquitas y en el barrio donde resido, templos coloridos chinos e hindúes se enconden entre grandes y grises edificios. Es algo increíble.

Numerosos puestos en la calle preparan una especie de batidos muy llamativos por sus colores. Los supermercados están plagados de snack de pescado seco y de algas. Para comer, obviamente siguen estando ausentes las preciadas servilletas, pero aquí además, no te ponen cuchillo para cortar. Se vuelve a conducir por la izquierda y es una regla que se aplica a todo. En las escaleras mecánicas un panel te indica “keep left side, thank you”. El domingo intenté hacer turismo pero nada de lo que probé me satisfizo. Probé  subir a KL tower, una torre gigantesca para ver las vistas. 47RM (15$) me dijeron cuando llegué a comprar la entrada. No gracias. Intentaré buscar un rascacielo no tan conocido, gratis of course. También intenté visitar la mezquina nacional, una de las más grandes, pero no estaba permitida la visita a la hora a la que llegué yo. Quise entrar en el edificio de al lado. Era precioso pero está ocupado por una empresa y tampoco se puede visitar.

Conseguí la guía de segunda mano de la India en mi propio alojamiento por 20RM. Abandonaba la famosa lonely planet por la rough guide. Fui a correos a enviar a casa cosas que me había comprado. Mamá en un par de semanas espero que hayan llegado. Desde Myanmar no me atreví a hacerlo porque los locales me decían que los funcionarios se quedan con lo que envías o recibes, panda de sinvergüenzas! Me compré una camisola gigante y fresca pensando en India por 10RM. Fui a la estación de autobuses para comprar mi billete para Kuantan usando la red de transporte rápida  y eficaz de esta ciudad. Chinatown y en particular la calle Jalon Petaling son un entresijo de puestos de comida e imitación de ropa y bolsos que ya lo querría Kao Shan Road en Bangkok! Eso sí, de nuevo, los precios por las nubes. Me quedé con ganas de probar unas brochetas de diversos tipos que se cocinan en agua hirbiendo. Las mesas están preparadas con un cacharro para poner la comida directamente dentro.

Tip nº48: adaptador de corriente

María me adiestró bien mientras compartíamos piso cuando yo preparaba mi mochila. Y por primera vez después de visitar 3 países antes, en Malasia utilicé por primera vez el adaptador para corriente que María me prestó. En Tailandia, Camboya o Myanmar no necesitáis nada pero siempre es útil viajar con uno o bien comprarlo en estos países, que como sabéis, son muy baratos.

Callejeando entré en una zona estrecha sin salida. Allí encontré un puesto de comida lleno de locales chinos. Comían diferentes sopas con tallarines. Me la jugué pidiendo un curry laksa mee sin saber qué era. Estaba picante pero muy rico. Imitaba para comerlos a las mesas adyacentes. Un par de señoras se sentaron en frente. Pidieron sus sopas y una especie de puré negro espeso que parecía estar bueno. Me preguntaron de donde venía y si viajaba sola. “You are brave”, me decían. Como dos mamis me aconsejaron que tuviera cuidado con el agua en la india. Se despidieron de mi queriéndome pagar mi comida, 4.5RM (1€), no si antes preguntarme si mi cultura aceptaba tal gesto. Me quedé sorprendida y agradeciéndoselo, acepté. Desaparecieron entre los puestos. Por la noche volví a repetir sopa en otro sitio chino, completamente distinta, pero muy buena también. Después de ver sus templos y probar su comida, ha sido la primera vez que he sentido realmente ganas de visitarmohina, ¿quién sabe?

Un comentario en “Malasia: mezcla

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s