India: qué hago aquí?

Cafetería estación de tren de Bangalore 8:00 miércoles 17 de octubre 2012

Odio profundamente las grandes ciudades. Desde que cogí ayer el bus cama, todo ha ido mal. Primer día en 3 meses que lloro de rabia e impotencia. El conductor de autobús y su ayudante, eran bastante antipáticos, no me indicaron mi plaza y no encontraba los números en ningún sitio. Un pasajero me indicó que ocupara cualquier sitio, señalándome una cama doble. Tras 2h leyendo, agotada de no haber dormido nada en la tree house, me preparé todo para acostarme. Ni a lo diez minutos, mis cortinas se corrían para indicarme que ocupaba un sitio inadecuado. Me dieron mi plaza, que había estaba ocupada por una chica cuando subí. Este cubículo tenía las cortinas completamente rotas y se veía todo. Genial pensé, privacidad a la mierda. Durante toda la noche me despertaban zarandeándome para indicarme la estación. ¿para qué tienes un billete que indica tu destino? A las 5 de la mañana, lo hicieron por última vez, last stop. Era completamente de noche. Recogí mis cosas a ralentí, bajé y empezó el acoso de los autorickshaw. Me fui a la oficina de SRS travels, la compañía que gestionaba el bus del que me acababa de bajar. Intenté despertarme al tiempo que leía la guía para ubicarme. Como sólo me quedaría una noche, decidí alojarme en el centro.

Tip nº 59: precio de los autorickshaw

En las guías te suelen informar del precio de los trayectos más comunes (aeropuerto y estación de tren) pero a veces te da información del precio por Km. Esta información es muy útil porque los drivers siempre te piden mucho más de lo que cuesta la carrera. Para usar esta información, sólo tienes que averiguar cuantos kilómetros te separan de tu destino y echar cálculos. A partir de ahí, negocia. En este caso, el conductor me pedía 150 Rs por llevarme al centro. La referencia de la guía para Bangalore era de 7Rs por Km y 14 Rs, por el servicio. 20% más si es de noche. Me separaban 5km del centro (información que me habían dado en la agencia). Con esos cálculos, el precio del auto me debería salir por 50Rs. El conductor aceptó 80Rs a regañadientes.

De camino, me preguntaba que tipo de alojamiento buscaba. Le dije que uno por 500 Rs máximo. Me dijo que no encontraría nada de ese precio en el centro. Nos dirigimos al primer hotel que recomendaba la lonely planet del 2009, Ajhanta hotel. Me pedían más del doble de lo que aparecía en la guía. Los precios en India en los últimos 5 años se han duplicado e incluso triplicado, ojo con qué edición viajáis.

Le pedí que me acercara al parque contiguo para poder callejear y encontrar un alojamiento que me cuadrara, le pagaría en total 100 Rs. Cuanto fui a pagarle, le dije que no tenía cambio y le di un billete de 500 Rs. El muy cabrón, me sacó uno de 50 Rs y me dijo, “madame, me ha dado uno de 50 Rs y son 100”. Casi le salto a la yugular porque estaba convencida que le había dado uno de 500 ya que tenía uno en la cartera y ya no estaba allí. Me vio de ver muy enfadada porque se lo sacó del bolsillo y me dijo que no tenía cambio. Le amenacé con llamar a la policía y empezó a callejear para buscar un sitio abierto que nos cambiara. Se quejaba porque no encontrábamos nada abierto a las 6 de la mañana.  Estaba cabreada y le espeté que no era mi culpa, tenía dinero para pagarle. Encontré un recepcionista de hotel que me hizo el favor de cambiarme y despedí al conductor con fuego en los ojos.

Tip nº 60: cambio en la India

Es algo recurrente aquí. Nadie tiene cambio y se enfadan cuando les pagas con más cantidad de la de la factura pendiente. Llega a convertirse en un estrés buscar cambio continuamente para evitar que te riñan al pagar. Cuando sacas dinero en el cajero, normalmente te dan billetes de 500 o incluso de 1.000 rupias. Ahí, estás completamente jodido. Os diría que lo toméis con tranquilidad. Tener cambio para cosas pequeñas o para pagar los transportes pero para el resto, que se las apañen pero eso si, contar con la queja constante.

Con las mochilas a cuestas, empecé a callejear por una zona bastante comercial de tiendas cerradas. Sólo encontré hoteles de buena calidad, ninguna guesthouse apareció oculta en una esquina. Empecé a valorar las opciones y decidí que no me quedaría a dormir allí, me iría por la tarde directamente a Hyderabad. En ese momento, otro autorickshaw paró ofreciéndome una habitación en el centro por 800Rs, pero le dije que me llevara a la estación de tren. “Sino has reservado, no encontraras plaza”, me dijo. “Mejor te llevo a la estación de autobuses, hay servicio a Hyderabad a todas horas. Allí puedes dejar tu mochila y pasar el día en Bangalore”. Me pareció buena opción. Intentó cobrarme más, pero le dije que le pagaría 80Rs. Llegamos a un sitio y empezó a hablar con unos hombres. “Vete con él, es el jefe de estación”, me dijo señalándome a un hombre en un autorickshaw. ¿dónde está la estación? Le pregunté. “Súbete, él te lleva”. Le pagué advirtiéndole que no pagaría más dinero al otro conductor. No entendía nada pero no tenía muchas más opciones estando a saber donde. El segundo conductor, me llevó a una agencia privada. Me quejé diciendo que yo quería ir a la estación de autobuses. Tras la insistencia del conductor, pasé a preguntar el precio del bus. 700 Rs cuando el primer conductor me dijo que se trataba de un bus nacional. Obviamente, me estaban intentando hacer la triquiñuela una vez más. Mi cabreo iba en aumento. No sabía donde estaba. Le pedí de malas maneras al chico de la agencia que me indicara por favor donde estábamos y me señaló un punto completamente opuesto al de la estación central de autobuses. No era su culpa pero los nervios y la desazón estaban apoderándose de mí. Empecé a discutir con el conductor que me pedía que bajara mi mochila de su auto. Yo insistía en que había pagado para ir a la estación de bus. “Sube”, me gritó. Me llevo al mismo punto donde me había dejado el otro conductor, se puso a gritar como loco, pagó a otro conductor y me dijo, “vete” con tanta furia en sus ojos que pensé que podría pegarme. Se fue como un loco es su auto, supongo, a buscar al otro conductor que se había quedado con mis 80Rs. Monté en el cuarto autorickshaw de la mañana, en tan sólo 2h. Me preguntó donde iba. Casi no podía hablar y las lágrimas subieron de repente a mis ojos. Tragué y con el mapa de la guía en mano, le indiqué donde dirigirse.

Me llevó bajo un silencio sepulcral y el ruido intenso de la mañana en una gran ciudad. No pude evitar llorar. Me sentí frustrada, cabreada y por primera vez en mi viaje, pensé que cojones hacía ahí. Intenté controlarme. Todavía tenía que encontrar una manera de escapar de Bangalore. Necesitaba fuerza. Cuando llegamos, entré en la caótica estación de autobuses. Hice una vuelta de reconocimiento. No había ningún punto de información. Pregunté al que gestionaba el tráfico en la entrada de la estación y con un mal inglés me dijo que desde esa estación no salía el bus para Hyderabad. Tenía que ir a Shanti Nagar, muy lejos de donde estaba. No se que es lo que hizo que no me desmoronara en aquel lugar horrendo, lleno de gente, autobuses, humo y bocinazos. Intenté no minarme y me fui caminando a la estación de tren, aparentemente cerca. Me costó la vida sortear lo numerosos autobuses que salían de la estación y cruzar la carretera cortada por una valla por el centro. La mayoría de los indios la sorteaban saltándola pero yo me veía incapaz de hacerlo con la carga a cuestas. La bordeé andando durante más de 15 minutos con mi mochila de 17Kg a cuestas en la espalda, la mochila pequeña colgada delante y una bolsa con comida y agua. Por el camino numerosos conductores me ofrecían sus servicios. Estuve a un dedo de gritarles a todos ellos que me dejaran en paz.

Gracias a Dios pude comprar mi ticket de tren sin pelearme demasiado en la cola, pero por el precio que pagué, 137Rs, me temía que iba a viajar en la peor clase sin derecho a cama. El tren tarda unas 12h en llegar. Es posible que mañana se repita la misma pesadilla que hoy ya que Hyderabad tiene 5 millones de habitantes frente los 6 de Bangalore. En ese momento no me importaba mucho, había conseguido una manera de escapar de aquella locura. Veríamos a ver qué pasaba cuando montase en el vagón a las 18h.

Cambié cosas de mi mochila pequeña (la había cargado para el trekking de Chinnar) a la grande y me dispuse a dejarla en la consigna de equipajes. Llevaba casi 2 noches sin apenas dormir, estaba tremendamente cansada, sucia, con la misma ropa desde hacía 3 días, sin ducharme, agotada, desesperanzada y con ganas de sentarme y dormir eternamente. Leí un cartel, “sólo se admiten maletas con candado”. La mía se abre por mil sitios, ¿qué más me podía pasar? Ya me estaba viendo pasar las siguientes 10h tirada en la estación abrazada a mis pertenencias. Respiré, saqué un candado y lo puse de pega. Me aceptaron el paquete y respiré aliviada. Me fui a desayunar y a tomar un café. Todavía me quedaba un largo día por delante que pasar. Me conformaba con encontrar un lugar con wifi y dejar pasar las horas. Pero hasta eso, me parecía misión imposible.

Tip nº 61: mochila ideal

Después de unos cuantos meses encontrándome con otras mochilas y situaciones, si os tenéis que comprar una mochila os recomiendo que busquéis una que podáis cerrar con candado. Existe un modelo que tiene dos compartimentos que se pueden bloquear, que se abren como una maleta y que además tienen acoplada una mochila pequeña que se puede quitar y poner. Son ideales.

PD: no hay nada como sacarlo fuera, es una buena herramienta terapéutica. Son casi las 10 de la mañana y después de escribir lo anterior, me sentí más ligera y recuperé mis fuerzas. Luché entre hombres agresivos en las colas de las taquillas de tren para conseguir una cama para el tren de la tarde y cancelar mi billete anterior. Unos turistas americanos y los taquilleros, me ayudaron en esta ardua tarea, que tienes que experimentar si vienes a la India. También conseguí el número de bus, el 336, para ir al centro. Llamadme loca pero voy a probar suerte a ver que me encuentro allí.

 

Un comentario en “India: qué hago aquí?

  1. montse, con el pelo largo te pareces una brazilena! He imprimido todo tu blog casi, no me gusta mirar ordenadores, el blog es toda una novela. Viaje madrid a Malaga en autobus, mas comodo parece que los trenes de alli, lei la mitad…sigo en esto. Un beso, Graham.

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