India: Sensaciones

Tren Hyderabad – Varanasi 14:30 domingo 21 de octubre 2012

Por fin puedo decir que mcdonald no sabe igual en todas las partes del mundo. El repertorio de menus en India es completamente diferente. Comí en uno de ellos en Bangalore el miércoles 17 de octubre. Lo único que coincide con España es el mcpollo, el filete de pescado, las patatas y la internacional coca-cola, que ésta, sí que es igual en todas partes. Me pedí un mc chicken maharajá, que por supuesto, estaba especiado. Existe también el mc veggie, el mc aloo tikki y el mc egg. Los especiales picantes, mc spicy panneer y mc spicy chicken, rematan una carta de hamburguesas totalemente adaptadas al país.

Es curioso como las marcas desarrollan los productos en función de los hábitos del país. Aquí es imposible encontrar lays al punto de sal. Como Mash y Mrinal dirían, sin especias, todo está demasiado soso. No tienen nada que no sea especiado. Hasta las panochas asadas, las restriegan con lima! Los snack indios tienen también cantidad de picante. Tienen 3 formatos de comidas, arroz blanco o cocinado con especies, servido con verduras, pescado o carne. Siempre, acompañado de salsas picantes. Preparados de verduras, carne o pescado, muy picantes, que comes con los dedos untando los distintos panes que hay (chapati, rotti, nan, paratha…). También tienen una cantidad de snacks fritos, en su mayoría salados, picantes y con distintas verduras picadas en el interior (samosa, falafel, etc). Te lo sirven envueltos en papel de periódico que muestra a los pocos minutos el contenido en grasa de lo que te estás comiendo. En la mayoría de los sitios encuentras platos vegetarianos. En el sur, te puedes deleitar con pescado pero en el norte, el pollo y la oveja hacen el aporte cárnico de la dieta.

Algunos hombres usan el ya conocido longgi aunque no se lo ponen de la misma manera que en Myanmar. Aquí lo remangan a modo de falda corta. Algunos de ellos tienen el pelo completamente naranja. No se trata de ninguna distinción étnica o religiosa como pensaba. Simplemente se tiñen con henna para tapar las canas. Diría que los hombres son aquí más coquetos que las mujeres, les gusta mirarse al espejo y siempre llevan un peine escondido que utilizan cuando se creen despeinados. También encuentras una minoría con turbantes en la cabeza, largas barbas y bigotes que han crecido de forma desmesurada. Se trata de los singhs. Las mujeres visten dos tipos de atuendos. El tradicional sari que consiste en una tela de una pieza entre 5 y 8 metros debajo del cual, enseñando parte de la barriga, llevan un top llamado choli. Las personas más mayores son las que lo llevan. Las más jóvenes portan un conjunto de tres piezas compuesto por pantalón, camisola y pañuelo a juego. Sólo algunas osadas, visten vaqueros y camisetas normales. En ningún caso, enseñan hombros o rodillas. Prácticamente todas ellas tienen el pelo largo. Una chica me explicó que es una muestra de docilidad. Me gusta mucho las pulseras que llevan en los tobillos con cascabelillos y los anillos en los dedos de los pies. Algunas de ellas decoran su piel con preciosos tatuajes de henna. Otras se untan de naranja la planta de los pies y las yemas de sus palmas. Se llenan de complementos. Muchas pulseras coloridas cubren parte de sus antebrazos, ponen pendientes dorados en las orejas y la nariz. Por supuesto, casi todas llevan un lunar rojo pintado y a veces, adornos dorados en la frente. De esta guisa, es muy impresionante verlas trabajar desescombrando utilizando la cabeza para llevar la pesada carga. Los negocios de ropa, costura, tiendas, hoteles y servicio de limpieza, están desempeñados generalmente por hombres. Ellas quedan reducidas al trabajo del hogar, del campo y del desescombro. Algunos niños también llevan pintado un lunar muy grande en la mejilla o en la frente pero en este caso, de color negro. Otros llevan el contorno del ojo pintado de negro tanto por arriba como por abajo. Algunas niñas visten vestidos preciosos, llamativos, llenos de colores vivos y numerosa pedrería. Parecen princesas.

En Hyderabad, de repente parece que estoy en otra India. La gran mayoría de las mujeres van completamente cubiertas con el velo y muchas de ellas, completamente de negro. La mezquita de Charminar es impresionante y perderse por el barrio una muestra clara de que la minoría musulmana, se concentra en esta ciudad. Las calles están llenas de mercadillos y en el Laad Bazaar, puedes encontrar un hervidero de mujeres perdidas en miles de puestos de pulseras de mil colores. Perdida entre las callejas, por momentos pensaba que estaba en alguno de los zocos de Marrakech.

En Bangalore, en un mercado callejero, me compré una tela que me gustó por 100Rs (2$) para ataviarme con el sari. Es naranja, granate y verde pero todavía no se como colocarla. El hombre que me la vendió me miraba con espanto cuando le insinué con gestos que me indicara como ponérmela. He hecho probatinas en la habitación pero el espejo refleja una europea vestida de muy mal gusto. Es un misterio donde puedo encontrar el top que hay que ponerse debajo. No lo he encontrado ni en los mercados, ni en las tiendas de tela ni en los centros comerciales. ¿de donde lo sacan entonces? Es imposible que todas ellas los lleven al sastre para hacérselos a medida. Estoy esperando intimar con alguna mujer india para preguntárselo y que me ayude a colocarme la tela como debería.

Confirmo que viajar por la India es muy difícil. En primer lugar porque encontrar el transporte y conseguir una plaza o información es una odisea. Cuando es un autobús privado, operado por una agencia de viajes local, es relativamente sencillo. Pero es otro cantar cuando se trata de un bus nacional o de un tren. En el caso de los buses las paradas no están señalizadas y el trayecto, menos. Preguntar a alguien en la calle es un desastre porque hasta 3 personas te pueden dar indicaciones contrarias. Los tickets se compran en el interior y el precio depende del trayecto. No se por qué motivo te dan 2 papelitos cuando pasa el cobrador y pagas. Algunas veces, puedes llegar a los sitios con el bus pero no hay manera de volverte con ellos. Si tienes suerte, te sientas. Si tienes aún más suerte, puedes dejar la mochila tirada en algún rincón. Sino, te quedas de pie sujetándote donde puedes, enlatada entre personas esperando no matarte.

La estación de tren es un hervidero de personas que se apiñan en colas sin guardar turno, ni respetar a otros viajeros invadiendo tu espacio personal al máximo. Como turistas somos afortunados porque en casi cada tren, hay plazas reservadas para nosotros. Los indios tienen que sacar sus billetes hasta con 3 meses de antelación porque la población ha crecido mucho (1.250 millones en la actualidad), los trenes son el modo más barato de desplazamiento y siguen siendo los mismos que hace unos años.

Tendríais que ver la que se monta dentro de uno. He viajado sólo en clase sleeper (cama para dormir) y en el espacio donde tenemos que ir 6, viajamos el doble. Todos nos descalzamos y apoyamos los pies en los huecos del asiento de enfrente. Nos peleamos por ocupar asientos. Hoy mismo, mi cama, que está situada debajo de las tres que hay, estaba ocupada por 2 viajeros más. No puedo echarme y dormir. El momento de la comida es una unión de olores, manos sucias y manteles de papel de periódico digno de ver. Como hago trayectos largos en este medio, puedo observar el ir y venir de la vida. Mucha gente pobre pasa pidiendo continuamente. También pasan tíos vendiendo te, café, snacks varios y una comida mediocre. De vez en cuando, aparecen unas chicas con trajes típicos con algún instrumento en la mano y pidiendo dinero. En realidad creo que son chicos. La gente se ríe cuando los ven pasar y los chicos bromean entre ellos.

Tip nº 62: clase sleeper

Cuando compras un billete de tren normalmente puedes elegir la cama en la que quieres dormir, abajo, medio o arriba. La cama de abajo es la peor. Es la que se utiliza por todos los pasajeros durante el día. A parte de los 6 viajeros que duermen en las camas, el asiento también es utilizado por otros viajeros de trayectos cortos. En un mismo banco, se sientan hasta 6 personas apretadas. Evítala siempre que puedas. Además una chica me dijo que las cucarachas suelen alcanzarla fácilmente y si eres chica, también estás a la vista de todas las miradas varoniles.  La del medio se desmonta en seguida para que los pasajeros se puedan sentar en la de abajo sin darse en la cabeza. La de arriba, está siempre montada. El único pero de ésta, es que si eres muy alto, te darás con el techo del tren. Si viajas en tercera clase con aire acondicionado (AC) evitarás el trasiego de gente de trayectos cortos. Es más cómodo pero mucho más caro (hasta 3 veces más).

Para preguntar información en las taquillas de la estación, tienes que abrir bien los codos y aguantar las embestidas de tíos energúmenos gritando por el hueco de la taquilla preguntado por horarios y trenes. Para comprar un billete de tren, tienes que rellenar un formulario con tus datos y el número de tren. La mayoría de las veces desconoces que tren llega a tu destino. En la página web oficial de tren de la india, sólo puedes consultar los trayectos principales y no puedes comprar por internet con cuota turista. Como bien dicen, toda una experiencia conseguir comprar un billete de tren que nadie debería perderse.

Se rompe la magia de la improvisación al tener que reservar con antelación los transportes y eso, sin contar el tiempo que pierdes en la gestión.

En segundo lugar, olvídate de obtener información fiel cuando preguntas a alguien. El movimiento lateral de cabeza que tienen los indios, tan gracioso, puede resultar muy confuso en estas circunstancias. Es complicado conseguir mapas y cuando los tienes, no suelen ser muy precisos. El nombre de las calles no está indicado en placas y sólo en algunos cruces importantes, están señalizadas. Das más vueltas que un tonto para llegar donde quieres y a veces la desesperación se adueña de ti.

En tercer lugar, la India es muy grande y creo que es un error intentar recorrerla durante un par de meses o tres. El tiempo que pierdes en el transporte y las conexiones en grandes ciudades, le quitan a uno las ganas de todo. Mejor centrarse en zonas.

Por último, hay un sistema de comisiones implantado muy fuerte que hace que seas carne de cañón para timos y malos entendidos con hoteles, falsos guías turísticos, servicios y sobre todo, con conductores de autorickshaw. Todos intentaran decirte que ellos son legales dándote ejemplos de malas prácticas. Otros tantos, se escudarán además en principios religiosos para terminar de convencerte de que son buenas personas. Sólo un consejo, paciencia, paciencia y más paciencia.

El hinduismo está muy presente en la vida cotidiana de la India y cualquier persona te podrá contar alguna historia mitológica sobre sus dioses. Los más importantes Brahma (el creador), Vishnu (el preservador) y Shiva (el destructor). Ganesh es el que tiene cara de elefante y es el dios de la buena suerte. Se coloca siempre encima de la puerta de entrada. También está Krishna, que entre otras cosas, se le conoce por el dios del amor debido a la cantidad de novias que tenía (miles). Durga es la diosa que tiene muchas manos. Hay 3 que son azules, el del amor y dos más, que ya no recuerdo. Y así se puede seguir hasta más de mil. A veces vienen representados de niños o con imágenes diferentes. Como ajeno a esta religión, resulta realmente difícil retener tanta información.

En Hyderabad, como si hubiesen aparecido de repente, las calles se han llenado de indigentes, gente pobre y sucia. Te persiguen y te tocan para que les des dinero. Algunos dan realmente pena porque están idos, muy delgados o discapacitados físicamente. Difícil lidiar con esto. Aunque quieras pasar de largo y no verlos, están ahí. No se si porque me suelo fijar en las manos, pero he visto ya varias personas con 6 dedos. Tal vez porque se casan entre castas y el grado de consanguinidad es alto. Dietmar, un alemán de 43 años que conocí en el tren, no para de darles dinero. Sólo a aquellos que lo necesitan. A algunos, cuando le piden, les contesta en indi que están más gordos que él y no les da nada. Nunca suele dar dinero a los niños. Algunas personas, caminan completamente descalzas por la calle hasta incluso suben al autobús sin zapatos.

En general, la India está llena de basura por todos los sitos. No hay papeleras o contenedores por ningún sitio. Absolutamente todo, se tira a la calle y los ríos. Acumulación excesiva en un descampado o esquina, significa que es el sitio oficial donde tirarla. En el tren cuando acabas de comer, los desperdicios, las bandejas de plástico y el papel de periódico que utilizan de mantel, van directamente por la ventanilla. A pesar de que siempre guardo la basura, aquí estoy empezando a tirarla como ellos cuando no puedo acarrearla conmigo. Sigo las tradiciones hindis hasta las últimas consecuencias.

Lo que parece que sea un mito, son encontrarte vacas por todas partes. De momento me he encontrado con alguna vaca extraviada pero deben ser tan sagradas que ni dan la cara. Veremos si en el norte es igual.

El nivel sonoro y la contaminación en las ciudades son extenuantes. El continuo gemir de las bocinas me sobresalta y me introduce en un estado de nervios. Algunos vehículos tienen bocinas con sintonía de varios segundos de duración. No me gusta enredarme entre los vehículos para poder cruzar la calle. Ni sortear los continuos obstáculos y agujeros de las aceras para caminar. Los camiones están muy decorados con pegatinas de dioses hindús y adornos. En casi todos ellos, atrás reza la siguiente inscripción: Blow horn (toca el pito).

Me encanta callejear y encontrarme con grandes ollas en plena calle cocinando. Los numerosos puestos que poblan la calle con cacharros de cocina. El Chai masala o el chai con jengibre, son mis preferidos. Trapos envuelven las desgastadas ollas para evitar fugas y quemazos. Es difícil beber cerveza porque no se puede comprar en supermercados, sólo en sitios especializados donde sólo pueden entrar hombres. La primera cerveza, una Kingfiser, la degusté en el hotel de Hyderabad viendo una peli de lucha en la tele, con servicio de cena a domicilio, mi primer phalak paneer o queso con espinacas.

 

 

 

Los hombres no paran de mostrar su afección entre ellos en público. Se cogen de las manos, se abrazan, duermen unos encima de otros, se acarician la espalda, la cara, los pies. No paran de hacerse arrumacos. Las mujeres en general, lucen discretas y no hay pruebas de afección ni entre ellas ni con los del género opuesto.

 

Algo de lo que me he quedado muy impresionada es del nivel de inglés que tiene la gente local. A pesar de que es difícil de entenderlos por la pronunciación, es el mejor país en el que he estado en este sentido. La primera vez que vi el anuncio de Levis en la tele casi me caigo de culo. Nunca lo había oído bien pronunciado “livais”. También son amantes de los libros aunque curiosamente no ves a nadie leyendo. Puedes encontrar muchos en inglés y muy baratos. No sólo novelas sino libros técnicos de todas las materias y guías de viaje. En Bangalore me compré, en una reconocida tienda, uno de concentración y meditación por 3€ y en Hyderabad, el diccionario de Oxford de bolsillo por 105 Rs (1.5€). Tienen autores muy buenos. Para aquellos que estéis interesados, algunas recomendaciones de otros viajeros:

– Amitav Ghash: the glass palace

– Aravind Adiga: The white tigre

– Murgan F.Shroff: Breathless in Bombay

– Because I am girl (seven girls seven lives). Historias de chicas India

– Maximum city (about Bombay last & found)

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