España: Nobody says it was easy

Tren Almansa – Madrid 8:45 martes 8 de enero 2013 

Hay cosas que parecen que no han cambiado. En los medios de transporte, aquí o allá, mis ojos se pierden en el paisaje que recorro. La salida del sol, desde la ventana del tren, es preciosa. Los colores amarillentos se reflejan en los campos manchegos. Las bandadas de pájaros me hipnotizan. Los molinos de viento en el horizonte bailan al mismo son. Las casas de piedra solitarias, los pueblos arremolinados. La niebla baja cubriéndolo todo y bordeando los montes como sino pudiese tocarlos. Tengo los auriculares en mis oídos. La música va llenándome con fragmentos originarios de otros países. Me transporta. Me vuelvo a reencontrar conmigo misma y siento la necesidad de sacar y expresar. Soltar lo que hay dentro de mí.

Ha empezado la cuenta atrás. Curiosamente me he dado cuenta que el día que emprendo el viaje a México, 15 de enero, es justamente 6 meses después de el que emprendí a Tailandia el 15 de julio. ¿Casualidad? No lo creo.

6 meses de viaje y de recorrido personal. No están siendo fáciles. Pero me estoy esponjando por dentro. Mis raíces han crecido y alargado manteniéndome bien sujeta a la tierra permitiéndome balancearme como una peonza y asumir riesgos sin miedo a caer. Estoy bien arraigada. Me siento sólida, entera, completa.

Necesito seguir con la aventura, con el crecimiento, estabilizar este “estar y sentir” para poder dibujar con claridad el siguiente tramo del camino de mi vida. ¿Dónde vivir? ¿De qué? ¿Cómo hacerlo? ¿Con quien? ¿Sola o acompañada?

La estancia en España me ha servido de mucho. Valorar mi familia, los amigos y el bienestar de estar en una zona de confort. Pero también he sentido que no estoy en mi lugar, que no pertenezco a este mundo en este preciso momento. Mi sitio no está aquí. Me he confrontado a una realidad que ahora no puedo afrontar ni solventar. No sigo con la aventura para hacer turismo o para conocer países nuevos. Necesito seguir alimentándome de las personas que encuentro, de sus experiencias, de sus vidas, de su generosidad. Seguir aprendiendo de mí. Seguir cuidándome y queriéndome.

En España he sentido el calor que desprendéis, el arropo de los abrazos que tanto me han faltado fuera, el brillo en vuestros ojos al contarme como el blog os modifica, la admiración y las palabras de ánimo. Es muy bonito como las cosas se mueven también para vosotros. Amigas que se van de España a emprender una nueva etapa vital. Ilusiones y nuevos proyectos para otros. La pelea por sobrevivir e intentar que este país no caiga. Relaciones que se refuerzan desde la sinceridad de lo que nos mueve y sentimos. Encontrarme de nuevo con mi hermana Estefanía, cuanto la echaba de menos! Mis sobrinos llenándome de vida e ilusión. Mi abuela fuerte con sus 87 años enseñándome cosas importantes de la vida. Mi madre, incondicionalmente a mi lado, haga lo que haga. Cuidándome. Echaré de menos el olor a suavizante en mi ropa. ¿Por qué cuando lavan las madres la ropa, huele mucho mejor que cuando lo hacemos nosotros? ¿Por qué su comida está más rica? Será que ser madre, te confiere ese don especial. Los momentos compartidos con mis hermanos, las conversaciones, las bromas, la complicidad y el respeto. He pasado unas navidades como no hubiese imaginado a pesar del comienzo difícil de mi estancia en España.

La nueva etapa en la Riviera Maya, México, la emprendo con una mujer que admiro y de la que aprendo cada día. Tenemos los billetes de avión, 2 noches en Cancún en un bed & breakfast que me transmite muy buena onda y la lonely planet del país.  Eso es todo. Ahora nos toca construir a las dos nuestra aventura. Disfrutaremos hasta el 2 de febrero de este espacio madre e hija que vamos a tener. Cuando me quede sola, seguirá el viaje. No he hecho planes. Ya no los necesito. Hace 2 años no hubiese imaginado que hay mecanismos en la personalidad que pueden cambiar. Pero así es. Tal vez me dirija a Chiapas y desde allí, Guatemala y Honduras para hacer submarinismo. Una espinita que se quedó clavada en Asia. Desde allí, cogería un vuelo a Sudamérica pero son carísimos así que tal vez recorra todo Centroamérica en bus por la panamericana. Colombia, Ecuador…who knows? A finales de marzo, una amiga estará en Buenos Aires con sus últimos ensayos teatrales. ¿Llegaré a tiempo? Tal vez. O tal vez, ya haya regresado a España. O tal vez, haya huido a otro sitio. O tal vez, estaré haciendo voluntariado instalada en un pueblo chiquito. Tiempo al tiempo.

Ahora me toca disfrutar de mi última semana en Madrid, con mi gente. La despedida en Almansa ha sido calmada y llena de buenos sentimientos. La experiencia nos sirve a todos. En la capital tengo una agenda completa de encuentros con personas que me tocan y me mueven. Daré los últimos coletazos en la organización y logística del viaje. Si Dios, Vishnu o Buda quiere, la próxima entrada será desde un nuevo continente.

Hasta pronto.

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3 comentarios en “España: Nobody says it was easy

  1. Mongi esto de desayunar leyendo tu blog se esta convirtiendo en un clasico, ojala pudiera expresar tan bien como tu, yo soy mas de palabra … pero hablada.
    El blog no nos modifica eres tu la que hace cambiar las cosas y que todo fluya, grandeeeeeeeee
    casalualidad ? No lo creo jajajajajaj

  2. Montse!

    Te deseo toda la suerte del mundo!

    Esa zona a la que ahora te acercas la conozco un poquito. En México he estado varias veces, no dudo que te encantará! No te pierdas Chiapas, es una maravailla (San Cristobal de las Casas, por ejemplo..!)

    Disfruta de este viaje!!!

    Mónica

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