Ecuador: La gran sorpresa

Autobús Guayaquil – Puerto López,  7:00 Miércoles 24 de julio 2013

“Montse, eres un ser de luz. La luz atrae a la luz. No es suerte, siempre te irá bien”. Es una de las cosas más bonitas que me han dicho nunca. Recibí este regalo de Marco Antonio, un chico ecuatoriano de Otavalo, que me alojó en su casa durante 5 días. Casualmente, se llama como mi hermano…

Tip nº 106: couchsurfing

Empecé haciendo couchsurfing en septiembre 2011 por recomendación de mi amigo Javi. Couchsurfing es una comunidad en internet que sirve para hospedar a viajeros del todo el mundo y para hospedarte en casa ajena. Siempre de forma gratuita. También existe la posibilidad de conocer viajeros compartiendo tiempo juntos visitando la ciudad o algún bar. Cuando empecé con esta aventura, muchas personas me preguntaron si no tenía miedo de que personas extrañas entraran en mi casa y me pudieran robar. Pero por encima de todos los miedos, yo tenía ganas de pertenecer a un proyecto así. Hospedé unas 10 veces en Madrid y me han hospedado unas 6 ó 7 en diferentes partes del mundo. Cada uno tiene una filosofía. En mi caso, yo no lo hago para tener alojamiento gratis. Couchsurfing, es mucho más que eso. Cuando hospedas, te permite conocer gente del todo el mundo, que viajan de forma muy diferente, te permite probar cocina extranjera, compartir música, consejos, practicar idiomas, conocer otra cultura y otro país. Todo eso, sin salir de casa. Mi nivel de inglés mejoró muchísimo con estos encuentros. Conocí gente fantástica y me hizo ver como posible, mi hazaña viajera. Cuando te hospedan, te permite conocer la vida real de un país desde una casa local, con gente que vive en el lugar y que te enseña la parte no turística, la que las guías no cuentan. He conocido gente increíble con la que he conectado en apenas unas horas. Si superas el miedo mental de que te ocurran cosas malas, las experiencias positivas llenarán tu vida.

El viernes 19 de julio me levanté muy temprano en Popayán, Colombia. A las 6 de la mañana estaba en la estación de autobús buscando un buen precio para Ipiales, la frontera con Ecuador. En 10 minutos, salía uno a Pasto y desde allí, podría agarrar otro a Ipiales. Pedí precio, 30.000 pesos. Dije que era mucho y me respondieron que estaban en temporada alta. Ok, contesté de mala gana, yéndome para preguntar en otra compañía. En esas estaba cuando un chico me llamó y me preguntó “¿cuánto?”. 25.000 le respondí casi sin pensar. Me llevó hasta el conductor y pusimos la mochila en el maletero. Con cara de pena, le pedí al driver que me lo rebajara a 22.000 y aceptó con una sonrisa. Lo que me había dicho la chica de Capurganá estaba funcionando y estaba ahorrando bastante dinero.

El viaje duró casi 8h con curvas continuas y subidas y bajadas de montañas. Es increíble el paisaje porque Colombia está construida entre 3 cordilleras. Alguien me dijo que hubiese sido más fácil conquistar la selva que hacer lo que habían hecho. Las montañas eran verdes. Se visualizaban campos de cultivo, vacas y praderas. Viajé por un momento al norte de mi querida España, a Asturias. En Pasto, me uní a una pareja londinense que llevaba 3 meses recorriendo Colombia. Iban a acabar su escapada en Ecuador. El trayecto en buseta hasta Ipiales, 1h30minutos nos costaba 10.000 pesos por barba. Negocié 21.000 por los tres. Antes de que nos diéramos cuenta, ya estábamos en Ipiales. Eran las 15:30. Me hubiese gustado visitar el santuario de Loja. Dicen que es precioso. Animada porque tenía un sofá en Otavalo y que los chicos también iban allí, renuncié a este hito. Otra buseta más, por 1.500 pesos, nos llevó hasta Rumichaca, la frontera. En menos de 20 minutos ya habíamos sellado nuestros pasaportes de salida de Colombia y de entrada a Ecuador. No tuvimos ningún problema. No preguntas, no tasas ni demanda de billete de avión o bus para salir del país. Ecuador ya me empezaba a gustar.

DSC09413

Tip nº 107: Evitar el robo de la mochila en el bus

En toda América latina, uno de los peligros más comunes es que te roben tu mochila en el bus. En algunos casos, hasta llegan a utilizar un cuchillo para rajarla y sacar el contenido. Tenlo en cuenta para proteger tus cosas de valor. Muchos viajeros te dicen que no te duermas o que tengas la mochila encima de ti. En mi caso, es imposible no dormir en el bus dado el número de horas que paso dentro. Mi mochila pequeña pesa casi 7 kilos y después de un rato, es muy incómodo sentir todo el peso encima. Así que lo que yo hago es, por un lado, poner un candado en el cierre y después atarme a la mochila. Para eso utilizo las propias cintas que la mochila tiene, las cordoneras de las zapatillas y como medida extrema, el fular atado a un asa y a mi cuerpo. Aseguro que si alguien tirara de la mochila, por muy dormida que esté, me enteraría.

DSC09416

El sucre en Ecuador desapareció hace varios años pero yo me enteré en ese trayecto. Yo viajo con una guía electrónica del 2007 y cuando pregunté a un local a cuanto estaba el cambio, me dio el del dólar. Cambiamos nuestros pesos colombianos a dólares y agarramos un taxi colectivo que por 1$ cada uno, nos llevó a la estación de bus de Tulca. Estábamos de suerte, en 5 minutos salía un bus para Otavalo por 3.50$. Eran las 16:30 y si todo se daba bien, llegaríamos sobre las 20:00. Tiempo justo para descansar, dormir y prepararme para uno de los mejores mercados de Sudamérica. Fui a llamar a Marco para avisarle de mi hora de llegada y cuando salí, el bus estaba completamente vacío. Me quedé un par de minutos esperando a los chicos cuando apareció la chica corriendo. El bus se había ido sin mí y con mi mochila dentro. Mis compatriotas europeos se dieron cuenta de que yo no estaba dentro del bus. Salimos corriendo y me senté en un asiento solitario, en primera fila. Estaba cansada de tanto viaje pero muy contenta de no haber hecho una domingada. Mirando por las ventanillas, me quedé sorprendida de la buena infraestructura de este nuevo país. El paisaje era una continuación del colombiano, montañas verdes a cada lado. Me quedé embobada disfrutando de las vistas hasta que la luz natural se fue.

DSC09420 

Estaba cansada de tanto viaje y tanto cambio. Quería llegar y necesitaba entretenerme para no pensar en el tiempo. Saqué mi tabla y tejí hasta acabar la pulsera que estaba haciendo. Numerosos pasajeros subían y bajaban abarrotando el pasillo del bus. Empecé a sentir los primeros síntomas alérgicos cuando me di cuenta que los asientos del bus están recubiertos de una funda polvorienta. Sonó en los parlantes, “así fue” de Isabel Pantoja, un gran hit en todo América Latina. Llegamos a Otavalo y caminando 10 minutos, llegamos a la plaza central. Los chicos tenían que buscar hospedaje y yo, el restaurante donde Marco me esperaba. Pregunté. Me dieron varias indicaciones contrarias y confusas. Estaba agotada, era de noche y no paraba de ir cuadra hacia arriba y cuadra hacia abajo. Afortunadamente, había mucha gente en la calle y no me parecía peligroso andar buscando un restaurante. Después de 20 minutos y varias vueltas a la redonda, lo encontré. Entre y reconocí a Marco perfectamente vestido detrás de la barra del bar. Era el restaurante de su mamá y su tío. Ocupé asiento en una mesa. Yo quería una ducha y descansar pero no quería ser desagradecida frente a mi anfitrión. Esperé pacientemente, entre bostezos disimulados y algo de frío, a que acabara. Entre servir y servir, Marco y yo empezamos a construir nuestra relación. A las 12 de la noche, nos íbamos en taxi a su casa. Vivía en la parte alta de un taller metálico y toda su casa estaba llena de sus pinturas. Un cuarto, albergaba su estudio.

DSC09511 DSC09498 DSC09501 DSC09502 

Los dos días siguientes, Marco trabajaba y disfrutamos mucho juntos con el desayuno. Nos levantábamos a las 8 ó 9 de la mañana. Salíamos a comprar fruta fresca, pan, queso, huevos, champiñones….En el taller siempre sonaba música de los 80 y volví a escuchar canciones de duncan dhu y héroes que hacía años no había oído. Regresábamos caminando a casa. Él se encargaba de preparar los licuados de frutas y yo, de cocinar el desayuno en su mini hornillo eléctrico. Marco tenía un toque secreto, licuar la fruta con te frío. Me hizo probar el tomate de árbol y las naranjillas. Cuando estaba listo el desayuno, salíamos a la terraza comunitaria a tomarlo bajo los rayos del sol. Era muy gracioso volver a sentir palabras nuevas al llegar a otro país latino. A Marco se le llenaba la boca de “panas” (amigos), utilizaba “loco o loca” como coletilla, lo mismo que “man”. Contestaba “de ley” para darte la razón y de nuevo, escuché mi adorado “simon” mexicano.

Me contó muchas cosas de su vida y de Ecuador. Marco tiene 28 años, tiene un hermano más pequeño con dos niños y adora a su mamá. Hace muchos años que no ve a su papá. Estudió fotografía y desde muy pequeño mostraba su talento natural. Era capaz de escribir con las dos manos, con la derecha de la forma estándar y con la izquierda, al revés. Es un chico negro, con rastas y con una sensibilidad fuera de lo común pudiendo sentir energías que conviven con nosotros a otro nivel. Entendí porque tanta de su gente se vio forzada a emigrar de Ecuador a España. Hace unos 10 – 12 años, el sucre se devaluó tanto, que no valía nada. Los supermercados se vaciaron y no se podía encontrar comida por ningún sitio. Había paros en todo el país y Marco lideraba los estudiantiles. Ellos tuvieron suerte, porque semanas antes de esta situación, compraron un montón de comida no perecedera para el restaurante. Gracias a eso, podían comer y vender a otras personas. La gente estaba en la calle y entraba en cualquier comercio para saquearlo. Durante ese periodo tuvieron el restaurante cerrado y tan sólo sobrevivieron.

Mientras me contaba la situación, me sentí con el peso de la culpa por aquellos de sus paisanos que en España no fueron tratados correctamente. Yo estaba en casa de un ecuatoriano, me estaba recibiendo y dando todo lo que tenía. Me explicaba que para conseguir el billete a España, la gente vendía todas sus pertenencias. Era su única esperanza. Cualquiera, en una situación como la que ellos vivieron, hubiese salido fuera de su país para intentar salvar a su familia. Ahora, con la situación que tenemos en España, podríamos entender un poco por lo que ellos pasaron. Pero lamentablemente, en algunos casos, no ayuda a la comprensión sino al racismo creciente. Después de aquella situación y un presidente fallido, llegó al poder Rafael Correa, el actual presidente. Lleva 8 años en el poder y el país ha cambiado radicalmente desde su nombramiento. Mejora de las carreteras, de la educación, de la sanidad y los derechos de los trabajadores. A pesar de todo, hay personas que no están de acuerdo con su política porque detrás de todo, dicen que se esconde un fascista enmascarado de izquierda progresista.

Por las tardes, más o menos a las 18h, me acercaba al restaurante y me sentaba allí esperando que Marco terminara. Me ofrecí a ayudarles pero tenían todo completamente controlado. A cambio de la espera, Marco me ofrecía algún snack y compartíamos risas y muchas conversaciones sobre la manera de vivir. El sábado por la noche tuvimos un intento de salir a bailar pero los dos estábamos muy cansados y nos conformamos con un par de pilsener en el local de un amigo con buena música reggae.

Durante el día, paseaba por el mercado en busca de piezas de artesanía. Muchas de las piedras que tienen en Ecuador proceden de Perú pero encontré, gracias a un artesano colombiano, jade ecuatoriano y tawa. La tawa es un fruto natural que se trabaja y talla de una manera muy linda. Gasté 12$ para nuevo material. Busqué como loca un hilo encerado verde tierra que no conseguí en ningún sitio. El mercado de artesanías de Otavalo es muy grande y hay que visitarlo, según aconsejan, los sábados. Se me iban los ojos a toda la ropa pero gasté dinero en aquello que necesitaba. Un monedero por 1$ y unos zapatos versión colorida, que todas las mujeres calzan, por 2.5$.

DSC09436 DSC09424 DSC09429 DSC09430 DSC09431 DSC09635 DSC09433 DSC09434

DSC09471 DSC09469 DSC09470

Las mujeres llevan ropa típica. Una gran falda larga azul marina, negra o marrón oscura. Las alpargatas negras, una blusa blanca con calados y bordados azules o rosados. Con la llegada de la tarde y el frío, se ponen una especie de manta que colocan elegantemente sobre su cuerpo atravesando el pecho y la espalda. Algunas llevan sombreros. Muchos hombres tienen el cabello largo y paseando por las calles de este pueblo, puedes divisar las faldas verdes de las montañas y el volcán taita Imbabura con nubes en la cumbre. Me asombró ver la cantidad de panaderías que hay y en cada rincón de la calle, hay alguien vendiendo sus frutas y verduras en una manta tirada en el suelo. Los tuck-tuck habían aflorado. Es curioso lo que pasa en América latina con estos vehículos. Hay lugares, pueblos o ciudades, que están plagados de ellos y luego, como por arte de magia, desaparecen del resto del país.

DSC09468 DSC09474 DSC09475 DSC09436 DSC09457 DSC09458

En el parque central, había wifi abierto gratuito para todos y me pasé, con frío en el cuerpo, varias horas chateando con una España cálida. Me acerqué, como no, al mercado de comida. Para mí, es una visita obligada. Todos los productos eran naturales y tenían una pinta espectacular. Cuando llegué a los comedores, me costaba elegir en cual comer. Muchos de los puestos tenían marranos asados enteros. Pese a que no tenía mucha hambre, me senté en uno de los puestos a las 2 de la tarde. Pedí mi ración de 2$ y me sirvieron un enorme plato llamado “cornado”. Tenía chochos. 3 tipos distintos de maíz, uno de ellos muy parecido a los quicos pero más tiernos. El cochinillo se deshacía en la boca y el jugo del cerdo cocinado, una verdadera exquisitez. Satisfecha la gula, salí con la panza llena decidida a saltarme la cena.

DSC09505 DSC09509

DSC09476 DSC09479 DSC09477 DSC09439 DSC09452 DSC09460 DSC09461 DSC09446 DSC09462 DSC09464 DSC09465

El lunes era el día libre de Marco y tenía un plan fantástico al que me invitó. Iba a pintar un mural en una comunidad perdida en la montaña. Peter, era el anfitrión de la idea y tuvo la gentileza de acogerme, a mí también, en su casa. Por no ir con las manos vacías, el domingo fui a comprar una botella de vino al supermercado. Cuando llegué a la caja me dijeron que no podían vendérmela. Era el colmo que pensaran que tuviera menos de 18 años. Pero nada más lejos de la realidad! En Ecuador, por ley, está prohibido vender alcohol los domingos. El motivo era que muchos padres se la pasaban tomando en vez de estar con su familia. Después de preguntar en varios sitios, conseguí un vino tinto chileno por 12$ en una tienda que  bien sacaba partido a la ley. La noche anterior, preparamos nuestras cosas y nos intercambiamos unos regalos. El me dedicó una pintura preciosa que hizo cuando era pequeño, su querido taita Imbabura. Yo le regalé una pulsera roja de macramé que en seguida se puso junto a otra que era su signo de identidad. Un tenedor que él mismo había moldeado y colocado en su muñeca.

DSC09503 DSC09504

DSC09544

A las 8:20 estábamos en la estación de autobuses esperando a Charlie, un amigo de Marco, también pintor. Llegó por los pelos. El trayecto en bus transcurría por una pista de tierra entre montañas. Era precioso y a pesar de lo cerca que estaba pukara, tardamos casi 4h en llegar. Marco se quedó dormido y cuando despertó, nos habíamos pasado! Nos bajamos en el siguiente pueblo y tuvimos que pagar a una camioneta para que nos llevara de vuelta a nuestro destino. El copiloto era un ecuatoriano muy gracioso que nos contó la aventura de su vida. Tenía un restaurante en Quito que funcionaba muy bien pero literalmente, él se bebía el dinero que generaba. Después de trabajar, se iba a emborracharse y el negocio no podía dar para tanto vicio. Llevaba un año sin beber pero tenía reservada una botella de ron que se tomaría un día de estos. La aventura prometía.

DSC09512 DSC09515 DSC09514 DSC09516

Llegamos en 20 minutos a Pucará. Nos encontramos con un grupo de unos 20 americanos que estaban unos días trabajando de voluntarios en la comunidad. Peter era el responsable del proyecto. Conocí a Peter y a sus dos preciosas hijas, Nina y Camila. Camila y Charlie eran de la misma edad, 17 años y se entendían a la perfección. Nos fuimos a visitar los murales que los chicos habían pintado el año anterior. Después, los artistas se pusieron manos a la obra y empezaron a pintar un mural mientras que yo, ayudaba a repasar los contornos de antiguos dibujos deteriorados.

DSC09545 DSC09573 DSC09575 DSC09522 DSC09523 DSC09530 DSC09532 DSC09525 DSC09537

Después, Peter me llevó con algunos voluntarios a plantar árboles. En el camino y haciendo agujeros con una azada en plena pendiente, me contó algo de su vida. Americano de 42 años, en su país ya tenía una finca. Desde hace unos cuantos años vive en Ecuador. Tiene una finca de café y es el presidente de esta pequeña comunidad. El primer extranjero en Ecuador en tener un cargo público. Gestiona un programa de voluntarios con proyectos ecológicos y sostenibles. A pesar de todo, el sistema está lleno de incongruencias y teníamos que plantar árboles en la época de lluvia. Me decía que no iban a sobrevivir y yo no entendía por qué teníamos que hacerlo. Su respuesta, perforó mi corazón. “Está en el programa de voluntariado y el coordinador exige hacerlo”. A todos aquellos que queremos hacer algo de voluntariado pensando que lo hacemos por los demás, por favor, tenemos que tener un poco de conciencia y enterarnos bien de cuál es la aportación que hacemos. Ser consecuentes y no esperar que nuestra mínima acción, cambiará el mundo. Así debería ser el voluntariado, desinteresado para que realmente la ayuda llegue y sea efectiva.

Hicimos una parada técnica para comer. Nos deleitamos con cocina peruana casera y tras un breve descanso, nos pusimos manos a la obra.

DSC09540 DSC09546

 

A media tarde, mientras Charlie y Marco aún terminaban su mural, los chicos voluntarios se preparaban para su fiesta de despedida. Hubo juegos, baile y música. Peter nos regaló un ramo de flores por la colaboración artística. Los chicos me lo cedieron cortésmente.

DSC09571 DSC09572 DSC09554 DSC09561 DSC09562

 

Tras la fiesta, lo dimos todo en un partido de fútbol en un campo gigante. Creo que nunca he corrido tanto en toda mi vida. Lo pasamos muy bien y ya de noche, poníamos rumbo a casa de Peter. El camino estaba completamente a oscuras y gracias a mi frontal, pudimos llegar sanos y salvos con la carretilla llena de pintura al completo. Peter nos había preparado una cena muy rica a base de papas y carne. Regamos el manjar con el vino que había comprado. Camila, la hija mayor, terminó de llenar nuestros estómagos con unos burritos de frijoles y queso riquísimos. Nos reímos mucho y Charlie alucinó cuando vio que pasábamos la noche en Pucará. No había avisado a su familia y en aquel recóndito lugar, no había señal. Peter era un anfitrión buenísimo, sencillo, simpático y humilde. Me gustaba mucho verlo con sus hijas, todo un padrazo. Dormí en la cama de Peter situada en un altillo. Mi frontal se quedó de regalo en esta maravillosa casa ecológica con unas bonitas vistas. Nos levantamos pronto y desayunamos en familia. El camino de vuelta al pueblo fue un placer para los sentidos. En solitario, lo recorrimos rodeados de nubes bajas, vacas y plantas que dieron los buenos días a nuestros estómagos con ricos frutos rojos silvestres.

 

DSC09584 DSC09586 DSC09591 DSC09590 DSC09589 DSC09592 DSC09587

Peter nos invitaba a unirnos con los voluntarios para hacer un tour en la cooperativa de café  pero Marco quería regresar pronto a Otavalo para trabajar por la tarde. Pero una cosa trajo la siguiente y nos montamos en la camioneta con todos los universitarios. El paseo por el medio de la montaña y los ríos, en la parte de atrás de la camioneta, fue espectacular. Me parecía todo un regalo estar allí con aquella maravillosa gente que había conocido a través de couchsurfing. Visitamos la cooperativa y nos despedimos de los chicos y de Peter. Me dio sus datos de contacto por si alguna vez, decidía quedarme un tiempo en aquellos parajes trabajando en una finca ecológica. Una pena que iba con prisa…sino me hubiese quedado allí una temporadita!

DSC09595 DSC09600 DSC09596 DSC09601 DSC09608 DSC09605 DSC09621 DSC09612 DSC09614 DSC09616 DSC09618

Marco, Charlie y yo, nos fuimos a unos baños termales. Disfrutamos mucho del sol natural, de las montañas y del contraste de agua. Hasta nos quedamos dormidos dentro de la piscina! Mi ramo de flores se quedó allí de ofrenda. Comimos en un restaurante cercano un menú muy rico. Nuestra mesa se situaba al lado del río. Un final perfecto para una escapada idílica.

DSC09625 DSC09626 DSC09628 DSC09630 DSC09631

Agarramos el bus a las 3 de la tarde y los tres, caímos como moscas. Llegamos a casa de Marco y mientras él se duchaba, yo arreglaba mi mochila. Esa misma noche intenté agarrar el bus a Guayaquil. Lo conseguí. A mi lado, una señora con un niño pequeño pasaron la noche conmigo. Mi asombro llegó cuando la señora acomodó al niño de unos 4 años tumbado en el suelo a sus pies utilizando un bolso como almohada. Aquel angelito durmió la noche entera ajeno a los peligros de su postura.  

 

5 comentarios en “Ecuador: La gran sorpresa

  1. Hola guapa de nuevo noticias tuyas. Siempre es genial leer tus relatos ya lo sabes. Las fotos del mercado son super chulas y las de los murales de tus amigos me han gustado mucho tb. Espero que estés bien disfrutando a tope de tú voluntariado. Te mando un besazo enorme cuídate mucho

  2. Hola guapa. Nuestras vacaciones en Londres me parecen una excursión de fin de curso al lado de tus aventuras. Cuanto me recuerdas al tío viajero de los Fraguel donde en cada capítulo contaba cosas alucinantes del mundo exterior. No dejes de escribir te seguimos con admiración.

  3. Montse lo que tu escribiste en este lugar es maravilloso , increíble conocerte una viajera buena onda y con bastante buena energía sigue adelante que haya mucha luz en tu camino.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s