Perú: Sobrenatural

Bus Cusco – Puno, 10:30 Jueves 15 de agosto 2013

Acabamos de comer en el bus una ensalada de frutas para depurar nuestro cuerpo pero a punto hemos estado de comprar el asado, que un par de señoras vendían a golpe de machetazo, en raciones de 5,8 y 10 soles. En una parada improvisada, una mujer subió al bus cargada con su manta colorida a la espalda. Se la desató, la apoyó y la abrió. Había una basqueta de mimbre. Al momento, de dentro sacó un cuchillo enorme y como si en una carnicería estuviera, la emprendió con el cordero guisado.Servía las raciones en bolsas de plástico y prácticamente todo el bus, comió. Eva se apartaba para evitar que le salpicara. Estábamos en primera fila observando el gran espectáculo. La mujer y su ayudante se sorprendieron cuando nos vieron sacar nuestra comida, una ensalada de frutas que nos habían preparado por la mañana. Nos preguntaba el precio y parecía el mundo al revés. Eva no paraba de repetir lo cómico de la situación, que ellas, después del espectáculo que nos habían ofrecido, alucinaran con nuestra comida.

DSC00421 DSC00424 DSC00426

A lo que no hemos podido sucumbir es al pan con queso típico de la zona. 6 panes por 2 soles. Y eso que pan….no nos falta! Desde que nos reunimos, nuestro desayuno es a base de pan, mantequilla, mermelada y huevos revueltos. En 10 días he comido prácticamente el pan que anhelaba en los otros países. La comida peruana es una delicia, abundante, casera, variada y barata. No paramos de probar platillos distintos y deleitarnos con los sabores. Eso sí, Eva y yo, evitamos a toda costa el arroz blanco que nos satura. Los bocatas y los picnic, completan nuestra dieta.

El viernes 9 de agosto, pese a que no estaba permitido, el autobusero nos paró en el mirador junto a la panamericana, para ver 2 líneas de nazca. Bajamos las mochilas, pagamos cada una 2 soles y subimos al mirador. María y yo pudimos disfrutar en su plenitud de estos raros dibujos de apenas 3cm de profundidad. Eva, a causa de su vértigo, las divisó desde la planta inferior. Vimos el árbol y las manos. La única manera de ver el resto, es por avioneta. No teníamos tiempo ni dinero para tal capricho. El coste de la avioneta por persona varía entre 100-150$. Hace tan sólo 5 años el coste era de 30$ pero varias avionetas se estrellaron causando la muerte de todos los turistas que viajaban en el interior. Los países afectados hicieron una campaña contra Nazca utilizando el eslogan de “las líneas de la muerte”. Por otro lado, el gobierno peruano obligó a la empresa a retirar las avionetas en mal estado a cambio de la libertad de precio. Desde entonces, el turismo en Nazca había decrecido vertiginosamente hasta convertirse en una situación drástica para todos los negocios que vivían del turista. La zona donde se encuentran las líneas es desértica y tan sólo llueve un par de veces al año. Ese es el motivo por el que las líneas no se han borrado. Con el cambio climático, quien sabe cuanto más pueden durar.

DSC09961 DSC09950 DSC09949 DSC09959 DSC09956 DSC09964 DSC09968 DSC09974 DSC09972

Estábamos en medio del desierto con nuestras mochilotas. Esperábamos el próximo bus que nos llevara a Nazca mientras la tentativa Eva, se ligaba al guardia. De repente, de la nada, apareció un americano alto de pelo blanco andando de la panamericana con una bolsa de plástico en la mano. De dónde había salido? Venía haciendo autostop? Por qué lo dejaron en medio de la nada en vez de en el mirador? Muchas preguntas se agolparon en nuestras cabezas mientras acortábamos la espera. Agarró el mismo bus que nosotras gracias a nuestros gritos de “pare”, agitación de brazos y muchas risas. Llegamos al pueblo en apenas 30 minutos en los que íbamos de pie en el bus. Eva, delante del americano, estaba escondidita entre pasajeros sentada en el suelo.  

DSC09977

Comimos un espectacular menú de 8 soles y al salir, dejamos el equipaje en la compañía Palomino con la que viajaríamos. Teníamos por delante 4h para visitar la ciudad y comprar la cena. Nos volvimos a cruzar con el americano que nos saludó cortésmente. Compramos fruta y unas empanadas. Nos tomamos un café y probé mi primer mate (infusión) de coca. Me tenía que ir acostumbrando a los 3.400m de altitud de Cusco. La verdad, es que no me supo muy bueno. Regresamos a la estación sobre las 18:30 y sentadas en el exterior, empezamos a cotorrear de las distintas personalidades de la gente y los eneagramas. Volvimos a ver al misterioso americano esperando un bus en otra compañía. Nos anunciaron un retraso de nuestro bus procedente de Lima de 2h 30 minutos. Con risas, paciencia y mucho frío, cenamos en la oficina mientras veíamos la novela exitosa de Perú, mi amor el wachiman. A las 10 de la noche llegaba el bus.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Subimos y casi nos caímos de culo. Olía a humanidad. Donde estaban nuestros asientos, cerca del baño, el olor a orina era inmundo. Aquella gente llevaba ya 12h viajando y nos quedaban 14h más por compartir. Pasamos mala noche entre los inconfortables asientos, el frío, las curvas, los vómitos y los olores. Palomino quedó en nuestras memorias como la peor compañía busera. Al menos, nos permitió rememorar muchos momentos y risas tardías. Las 3h últimas horas admiré un paisaje de montañas y valles llenos de cerdos, vacas y burros lanudos. Alcanzamos a ver nieve en los picos más altos. En medio de un prado lleno de flores, yacía el cementerio “jardín de luz”.

Tip nº 109: pagar el precio del trayecto entero en bus aunque subas a la mitad

Es el primer país, que me encuentro, en el que sucede esto. Normalmente, uno paga por el trayecto que recorre en bus. En Perú, en determinados trayectos concurridos, uno paga por la ruta completa aunque no la recorra. No ocurre en las distancias cortas pero sí en las largas. De esta manera, la compañía te asegura un asiento. El problema de este sistema es que el precio del transporte se te dispara si haces paradas intermedias. Planifica tu ruta o bien intenta negociar los precios (normalmente last minute). Los trayectos en los que nos ha pasado fueron Lima – Paracas y Lima – Cusco.

Llegamos a Cusco a las 12 de la mañana. Me quedé impactada de lo grande que era. Pensé que era un pueblo pequeño. En el valle se extendían un montón de casas apretujadas y la falda de las montañas, estaban plagadas de casas de adobe. La tierra era roja y muchas mujeres vestían ropa típica con sus largas trenzas amarradas, sus gorros, sus numerosas capas de faldas y sus gruesos leotardos.

DSC09994 DSC09998

Agarramos un taxi que por 8 soles nos llevó al Kokopelis. Allí teníamos reservado 3 camas en un dormitorio de 12 personas por 22 soles incluido el desayuno. Era el tercero de la cadena en el que estábamos. Sólo nos faltaba el de Máncora para completar el circuito nacional. El hostel era muy bonito, con muchas pinturas y zonas comunes muy agradables. La guinda del pastel, te y mate de coca gratis! Estuvimos allí tiradas todo el día. Teníamos 2 objetivos, aclimatarnos a la altitud de Cusco con 3.200m  y buscar la mejor manera de visitar Machu Picchu.

DSC00020 DSC00022 DSC00019

DSC00083

Salimos a comer y por fin, por cortesía del restaurante, nos tomamos nuestro primer pisco sour. Sólo nos quedaba probar la famosa inka kola, un refresco amarillo que sabe a fresa lider en consumo por encima de la coca-cola y la chicha amarilla, una cerveza de maíz fermentado. A última hora de la tarde, salimos en busca de la información de Machu Picchu. Encontramos una agencia que por 135$ nos daba un paquete que se ajustaba a nuestro bolsillo e intenciones. Saldríamos en dos días.

Tip nº 110: Opciones para visitar Machu Picchu 

Hay muchas opciones para visitar esta maravilla del mundo. No os preocupéis porque alrededor de la plaza de armas hay cientos de agencias que ofrecen paquetes. Intentar ir a una que alguien os haya recomendado porque  algunas son clandestinas y ofrecen malos servicios. Visita varias y negocia el precio. No os fiéis si os dicen que no hay entradas para subir a Machu Picchu por vuestra cuenta. Mucha gente va por libre y las compra o bien en Cusco, en internet o en aguas calientes.

Lo que sí es verdad es que si quieres subir al Huaynapicchu, tienes que reservar tu entrada y pagar el extra de la montaña con anticipación teniendo que llegar a hacerlo incluso semanas antes. Antes, los 200 primeros que llegaban a la entrada de Machu Picchu, subía al huaynapucchu. Ahora, está regulado y sólo es posible subir si compras tu ticket con tal derecho. Si no puedes subir al huaynapicchu, puedes optar por subir al machupicchu, más alta que la primera, menos peligrosa y menos concurrida. Altamente recomendable.

En cualquier caso, la noche antes de visitar la ciudad inca, hay que dormir en aguas calientes. Es un pueblo que ha nacido exclusivamente por el turismo y que está lleno de restaurantes y hoteles sin mucho sabor local.

Una opción por la que optan muchos turistas y viajeros, es hacer un trekking de 4 ó 5 días que acaba en las ruinas incas. Hay muchas agencias que ofrecen paquetes y el precio varía dependiendo de los servicios que están incluidos. El trekking más caro y que hay que reservar con bastante tiempo de anticipación es el inca.

La opción más común es ir a Machu Picchu en tren pero el paquete completo puede salir entre 200 – 300$.

La opción más barata organizada, es contratar una van que te lleva hasta hidroeléctrica (7h – 8h trayecto desde Cusco). Desde allí hasta aguas calientes hay que andar un par de horas por un bonito sendero que transcurre por las vías del tren. En estos casos, puedes contratar sólo el servicio de transporte o el paquete completo con hotel, guías y entradas (entre 100 – 120$).

La opción independiente pasa por coger transporte público. Primero una van desde Cusco a Ollantaytambo. Después otra, hasta Santa Teresa y una última hasta hidroeléctrica. Desde allí, igualmente se llegaría andando hasta aguas calientes.

Gracias a mi carnet internacional de estudiante, hábilmente pirateado en Ecuador, me ahorré 20$ de la entrada. Después de la horrible noche que habíamos pasado en el bus palomino, nos fuimos pronto a dormir. El domingo visitaríamos la ciudad y el lunes, pondríamos rumbo a aguas calientes. Tal vez por el influjo de la luna, qué al traspasar el ecuador se divisa volteada, las tres mujeres empezamos a mostrar síntomas menstruales. Primero cayó Eva no sin haber conocido un poco la ciudad. Al salir del hostel, nos encontramos que en la plaza de armas había una ceremonia, en la que participaban un montón de militares, de izamiento de la bandera. Entendimos que la banderita de colores al más estilo gay, era la bandera oficial del Cusco. La plaza es preciosa y llena de vida. Nos quedamos un poco merodeando hasta que decidimos seguir con nuestro circuito a pie. Me llamaba la atención lo atractivas que resultaban las mujeres de uniforme del cuerpo policial. Al poco, nos adentramos en un patio donde hicimos las primeras compritas de artesanía en los soportales. Las niñas adquirieron sus primeras chompas (jerseys) peruanas.

IMG_4199 IMG_4209 IMG_4194 IMG_4206 DSC00008 DSC00041 OLYMPUS DIGITAL CAMERA DSC00010 IMG_4231 DSC00012 OLYMPUS DIGITAL CAMERA DSC00044 DSC00047 DSC00016

Seguimos caminando y dimos con una plaza en la que numerosos puestos de comida exponían sus delicias. Nos quedamos enganchadas con el puesto de tartas y sentadas en un escalón, nos deleitábamos con 3 manjares. Fuimos al mercado de San Pedro. Más compras de artesanía y visitamos la parte de los alimentos. María y yo nos volvimos a encontrar al americano, pero esta vez, el misterioso señor, tenía acompañante. María y yo no dábamos crédito y yo empezaba a pensar que aquel hombre, algo importante tenía que decirnos…Aquello empezaba a ser raro. También me encontré con una señora muy amable que me dio sus señas para que participara en un proyecto de ayuda para cuando estuviera en Cusco. Nos despedimos con un abrazo afectuoso. Eva se batió en retirada para descansar en el hostel mientras María y yo, decidimos tomarnos una chicha morada e ir al mercado a comer. La chicha morada está hecha a base de maíz morado y es un refresco muy rico. En el mercado, compartimos un arroz chaufa por 3 soles y un ceviche, por 8 más. En las inmediaciones del mercado, las mujeres sentadas en el suelo vendían sus productos. Entre ellos, uno poco agradable a la vista, el famoso cuy (conejillo de indias).

IMG_4233 DSC00055 DSC00057 DSC00063 DSC00068 DSC00064 IMG_4234 DSC00079 DSC00080 DSC00082 DSC00070 DSC00071 DSC00072 DSC00077 DSC00073 DSC00074

Regresamos al hostel para ver como se encontraba Eva. La encontramos descansando en una hamaca del patio trasero. Descartamos ir a las ruinas de Saqsayhuaman. Nos costaba a cada una 70 soles, Eva estaba cansada y no llegaríamos a tiempo para ver el atardecer. En cambio, nos fuimos a la estación de autobuses andando. Después de la visita a la ciudad inca por excelencia, nos dirigiríamos a Puno. Volvimos a pasar por la plaza de las tartas y yo sucumbí a unas palomitas saladas. También jugamos a un juego que consistía en lanzar monedas de 10 céntimos de soles sobre un pañuelo de fichas que marcaba distintos montos. Si la moneda caía dentro del rectángulo, te ganabas el importe. Sino, perdías los céntimos tirados. Invertimos 1 sol. Empezamos muy bien, pero como en la mayoría de estos juegos, acabas yéndote con las manos vacías. La caminata a la estación nos agotó. Allí compramos frutos secos y agua para el día siguiente.

DSC00085 DSC00088 DSC00089

Con un taxi fuimos a ver la piedra de los 12 ángulos que forma parte de una pared de un palacio inca situado en la ciudad de cusco. Nos acoplamos a una excursión de niños y allí, empecé a notar que los cusqueños tienen un cierto aire de acento mancheguil. Me sentía como en casa salvo por la diferencia en las palabras. Por ejemplo, el aguacate pierde su nombre para llamarse palta, ¿alguien me lo podría explicar? Usan mucho el “ch” procedente del quechua y al preguntar una dirección, aunque esté a más de 10 cuadras, siempre te responden “aquisito no más”. Nuestro “vale” se sustituye aquí por “ya” coletilla que utilizan mucho.

DSC00090 DSC00093 DSC00099 OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Regresamos al hostel agotadas pasando por la plaza. Era preciosa con la luna iluminando todo. Las luces  amarillas y blancas de de las casas de los cerros, le daba un aire navideño con mucho encanto. Preparamos la mochila pequeña para nuestra escapada y nos fuimos a dormir tras un mate de coca que calentaba las frías noches cusqueñas. Tuvimos suerte y a pesar de nuestra hora de quedada, pudimos desayunar en el hostel.

A las 7:30 estábamos clavadas en la puerta de la agencia. Empezaba nuestro particular peregrinaje a la ciudad perdida. Estuvimos montadas 6h en una van viajando a través del valle sagrado. Conocimos a una pareja americana muy buena onda que nos aconsejó que visitásemos Utta, California y Arizona. Visitamos Ollantaytambo, Santa Teresa e hidroeléctrica. Empecé a percibir que muchas casas tenían en el tejado un par de toros como símbolo de protección y prosperidad. Curvas imposibles por carreteras estrechas que cruzaban ríos. Turistas en bici bajando por un escenario indescriptible en medio de los andes de cúpulas nevadas. Precipicios que quedaban a menos de un metro de donde pasaba la van sin quita miedos y un río que se iba incrustando, cada vez más, en la profundidad de la tierra. Surcos de agua secos arañaban todas las montañas. Largas y finas cataratas nos hacían concentrar la vista en las faldas montañosas. Llamas, vegetación y una altura de 4.200 metros. Llegamos a hidroeléctrica y un gran boquete de agua a presión salía de la montaña. Creímos que era natural y cuando descubrimos su artificialidad, no nos dejó de defraudar. A todos se nos cortó la respiración cuando llegamos a un cachambroso puente de madera pensando que no resistiría el peso de la furgoneta. Respiramos aliviados cuando el conductor hábilmente decidió cruzar más adelantito por el río de poco cauce. Disfrutamos del paisaje no sin sufrir los síntomas del mareo, que dejaron el estómago de Eva, vuelto como un calcetín.

DSC00118 DSC00129 DSC00128 DSC00119 DSC00126 DSC00136 DSC00130 DSC00131 DSC00150 DSC00162 DSC00157 DSC00140 DSC00158 DSC00159 DSC00163 DSC00168 DSC00169 DSC00173 OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Eran las 15:15 cuando llegamos a hidroeléctrica. Teníamos por delante una caminata de 2h aproximadamente siguiendo las vías del tren. Al poco, Eva y María se adelantaron y me quedé sola. Empecé a sentir la energía de aquel lugar. Primero encontré un palo de madera. Ante el cansancio de mujer, el apoyo vino a mí en forma de bastón. Trascendí el mensaje. Cuando estés mal, necesitada y te falten las fuerzas, la naturaleza te dará la respuesta para cargarte de energía sin necesitar a nadie. Estaba muy sensible gracias al libro “la novena revelación”. Un libro, que como el de “las mujeres que aman demasiado”, está cambiando mi vida. Numerosas caras dibujadas en las paredes de las altas montañas, me hablaban. Un indio me dijo que mirara más allá, al horizonte. Otros me gritaban que no me cegara. A pesar de que a veces no se veía el trayecto de las vías del tren, si seguía el ruido del agua, de mi intuición, sabía que no me perdería. No siempre se necesitan los ojos. Escúchate, siéntete y sigue lo que dice tu intuición. A veces el cerebro manipula lo que captan los sentidos. Sentada en solitario, refresqué mis pies en el frío río. El aire movía sólo algunas hojas de determinadas plantas y yo, sentía que la energía estaba allí. En un momento, eran las piedras del río las que se movían en vez de la corriente del agua. Por momentos, me transportaba a la India, a mi baño sagrado en el ganges entre enormes piedras blancas. Es como si la naturaleza hubiese tomado otra dimensión. La llegada a Aguas Calientes, ya anocheciendo, fue preciosa con las luces de las casas a lo lejos.

DSC00179 DSC00186 DSC00188 DSC00189 DSC00184 DSC00211 DSC00191 DSC00201 DSC00202 DSC00203 DSC00204 DSC00218

En la plaza me esperaban Eva y María. Tuvimos que esperar 1h hasta que nos llevaron a nuestro hostel. Desgraciadamente, no había agua caliente y nos dimos un baño polaco. Fuimos a comprar picnic para el día siguiente y salimos a cenar con el resto del grupo que había contratado la excursión. Cenamos poco y nos acostamos tarde por la mala organización de la compra de entradas. Empezamos a darnos cuenta de la cantidad de intermediarios que estábamos conociendo. Nos preguntábamos como lo pagado, podía pagar a tanta gente. Mi carnet de estudiante no funcionó porque no tenía banda magnética. Sin darle mucha importancia, pagué los 64 soles adicionales de la entrada normal. La jugada me había salido mal. Nos fuimos a dormir porque a las 4 de la mañana nos teníamos que levantar. Teníamos dos posibilidades, subir en bus pagando 9$ o andando. Eva y yo, decidimos cuidarnos subiendo en bus y reservar nuestras energías para subir andando el monte machu picchu con 650 metros de desnivel. María, decidió subir andando pensando que tal vez no podría subir la montaña. En el bus, Eva y yo mantuvimos una de nuestras charlas de métodos alternativos para buscar la paz interior. Cómo echaba de menos estos momentos con ella! A las 6:30 nos reencontramos con María, que sudada, había logrado con éxito la subida.

DSC00220

En las 2h de tour nos enseñaron la ciudadella y al acabar, salimos del recinto para comer nuestros bocadillos de jamón y queso.

DSC00258 DSC00278 DSC00283 DSC00289 IMG_4267 IMG_4284 OLYMPUS DIGITAL CAMERA DSC00293 IMG_4293 IMG_4314 DSC00240 DSC00246 DSC00248 DSC00252  DSC00256

DSC00294

Tip nº 111: Comida en Machu Picchu

Dentro de la ciudad inka está prohibido comer. Tampoco venden comida pero uno puede salir las veces que quiera para hacerlo. La comida y la bebida fuera son extremadamente caras. Si no quieres gastar mucho dinero, compra en una tienda en aguas calientes, agua y un picnic. Frutas, barras energéticas o frutos secos según tu gusto. Ahorrarás mucho dinero.

Recargamos fuerzas y entramos decididas a subir al monte Machu Picchu, “hombre viejo”. Eran las 10:30 cuando comenzábamos el ascenso después de haber mostrado 3 veces el pasaporte y el ticket de entrada. Nunca jamás en el mismo día lo había utilizado tanto. Al final, de tanto mete saca, acabaríamos perdiéndolo. El calor arreciaba y las escaleras hasta el pico se resistían. María nos enseñó a Eva y a mi una técnica para subir sin sufrir. La bautizamos “el paso peo” porque se basa en ir despacio evitando que tu respiración se agite, tu pulso se dispare y acabes respirando por la boca. Todo eso, son síntomas de que le estás pidiendo más a tu cuerpo de lo que puede. Realmente íbamos muy lentas y constantes expiraciones acaloradas, nos adelantaban. Pero curiosamente, al poco, les pasábamos porque estaban descansando con la cara acalorada y el aliento escaso. Tardamos 1h y media en subir los 650 metros de desnivel. Nunca pensé que podría disfrutar de subir montañas. Conforme lo hacía, la ciudad inca se hacía más pequeña hasta convertirla en una maqueta entre hermosas montañas, valles, nieve y ríos. Al frente, el famoso huainapicchu, al que sólo suben 400 personas al día, quedaba bajito. Llegamos a la cumbre de 3.200m cada una a su paso y pudimos celebrarlo con aliento y fuerzas suficientes para deleitarnos con lo que veíamos. Eva y yo estábamos muy agradecidas a María por la instrucción y al Joan, el cuarto faltante, por haberle enseñado a ella. Nos tomamos un piscolabis de frutos secos y agua. A las 13h, el guardia nos indicaba que teníamos que descender. A las 2 en punto firmábamos en el libro de salida locas de contesto y satisfacción por el reto superado.

DSC00295 DSC00307 DSC00302 DSC00310 DSC00311 DSC00314 DSC00315 DSC00320 DSC00324 IMG_4335 DSC00326 DSC00327 DSC00329 DSC00335 IMG_4329 IMG_4330 IMG_4332

Salimos fuera a comer y estampamos el sello de Machu Picchu en nuestros pasaportes.

Teníamos pan, tomate, queso y atún. Sentadas en las escaleras, nos preparamos unos bocatas que nos llenaron de energía para continuar con la visita. Allí se produjo una visión que nos puso los pelos de punta. A lo lejos, vimos al americano que tantas veces nos habíamos cruzado. Algo tenía que mostrarnos o decirnos aquel hombre que no paraba de cruzarse en nuestro camino.

DSC00342

Entramos de nuevo. Eran las 13:45 y teníamos tiempo hasta las 17h para disfrutar del lugar ya casi vacío. Cada una tomó un rumbo dejándose perder y llevar por lo que sentía. No podía dejar de admirar la belleza de Machu Picchu. Me senté junto la piedra sagrada y sentí intensamente que mi cuerpo se llenaba de energía. Más y más escalofríos me recorrían el cuerpo. Me senté en el césped bajo el sol. Mi espalda estaba apoyada en las centenarias piedras. La vista la tenía clavada en el monte machu picchu y la casa del vigilante. Hubo una pequeña revolución de gente que gritaba “arco iris”. No me moví de mi sitio hasta que llegó el momento de abandonar el recinto. Me despedí completamente a solas de esta ciudad inka tocando las piedras conforme avanzaba caminando, transmitiendo mi amor y agradecimiento por lo que me habían dado. De repente, me lo encontré. Al fondo, las montañas estaban cubiertas de nubes grises. Un arco iris doble precioso e intenso salía desde la montaña hasta la puerta del sol en la ciudad inca. Nunca jamás había visto algo tan hermoso. Me brotaban las lágrimas y no podía dejar de mirar mientras caminaba hacia la salida. Entre los dos arco iris, había un mundo entero ardiente de ser descubierto. Hice fotos y cuando lo volví a observar fuera de objetivo, estaba convencida de que aquello era un regalo de aquel mágico lugar. Las lágrimas salían de mis ojos a borbotones. Me giré y desde las escaleras de piedra, bajaba Eva radiante. Cuando nos reunimos, nos abrazamos y mi llanto la contagió. El contacto con su cuerpo  me traspasó su energía y me apaciguó. Un abrazo que duró mucho y unió, bajo el machu picchu, una amistad que está más allá de dos personas, un encuentro de almas.

Salimos cogidas de las manos sin parar de mirar y absorber. Las llamas que pueblan las ruinas, habían perdido protagonismo. Al salir, estampé el sello en mi brazo. Si hubiese podido, en ese momento, me lo hubiese tatuado para tenerlo en mí para siempre. Nos reunimos con María y empezó a llover. Las nubes también habían sucumbido a la belleza del arco iris.

IMG_4350 DSC00351 DSC00364 DSC00369 IMG_4369 DSC00373 IMG_4399 DSC00391 DSC00393 DSC00395 DSC00396

Eva bajó en bus mientras María y yo, bajamos los 350m de desnivel con el atardecer pisándonos los talones. Los olores de la naturaleza, la compañía de María y los pájaros, activos como al amanecer, cerraron un peregrinaje que ha cambiado mi vida.

Ya en aguas calientes nos separamos. Eva se fue a los baños termales, María de compras y yo, a buscar una mochila de reemplazo. La que compré en Panamá un mes antes, no resistiría ni un día más. Encontré una de imitación por 60 soles y me reencontré con las chicas para cenar. En la casa de la abuela, nos atendió un argentino majo que nos dio buena comida. Nos fuimos a descansar. Al día siguiente teníamos que estar a las 14h en hidroeléctrica y aún teníamos que deshacer lo caminado. Estábamos pagando el precio del esfuerzo de los días anteriores y la falta de estiramiento. Parecíamos lisiadas andando. Después de desayunar, mientras las niñas se relajaban, yo me fui a los baños. Estaba casi sola en medio de las montañas disfrutando del contraste del agua y mi dolorido cuerpo, se relajó.

DSC00406 DSC00408

A las 11:30 nos poníamos pies a la obra. Fue fantástico identificar en el camino todo lo que habíamos reconocido desde la cima del monte machu picchu. Increíble ver cómo las ruinas se habían hecho visibles. Estaban a nuestro lado, en lo alto de las montañas.

IMG_4444 IMG_4479 IMG_4481

Llegamos casi a las 14h pero el típico retraso peruano, nos permitió comernos los bocadillos mediocres que habíamos comprado en aguas calientes. Hicimos las 6h de vuelta en van dormidas. Llegamos a kokopellis destrozaditas a las 10 de la noche. El cansancio bien había merecido la pena regresando más fuertes y unidas que nunca.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s